lunes, junio 01, 2009

“ Me siento raro y extraño. Como una palmera en Noruega, como una bufanda sin flecos, como un venusiano en Massachussets, como un dragón que tu no hubieras dibujado.”
Luis Felipe Muñoz

Llorar en la noche con la desesperanza del vacío y pedir a las estrellas fugaces que los deseos nos conviertan en mitológicos fantasmas. Arrastrar nuestras cadenas grises por la vida gris, arañando el mármol de los corredores y las estancias con la huella indeleble del desencanto. Nunca, nunca se está tan cerca de la felicidad como para abrazarla, no existe alquimia mágica que haga cambiar los pareceres y las ideas.

“Siento que ese tiempo que se fue
no ha sido nunca nuestro”../..
L. E. Aute


Descifrar un nombre, una ecuación. Matemáticamente el amor es el teorema más indeterminado que los sabios pueden enunciar al vuelo de un paréntesis. Teorías en trasparencias reflejadas sobre las blancas pizarras, largas fórmulas sin solución elevadas a una estúpida potencia. Lejanía y ausencia citadas en los amaneceres, palabras huecas y miradas sin consecuencia.

“Que el pensamiento no puede tomar asiento.
Que el pensamiento es estar siempre de paso, de paso”../..
L. E. Aute


No necesitar mucho más de quince minutos de una locura para acostalar sobre el lomo los sacos de la alegría. Y despertar a la realidad para que el alba nos descubra la crudeza de los hechos, del presente. Nunca habrá futuro.

“Es más fácil encontrar
rosas en el mar”../..
L. E. Aute


Del alud de consecuencias, una moral hecha jirones, rasgaduras sanguinolentas de clamores afónicos. Días rotos sin el capricho de la presencia imposible, sin el andar pausado de las solitarias figuras que prestan su silueta a la frontera del horizonte. Homeopáticamente, un clavel rojo prendido de la solapa de la querencia. Medularmente, un crisantemo apagado que duerme sobre la losa del perenne descanso. Amén.

“Si alguien lo es todo, nada sobrevive a su ausencia. Es una ley que tiene expresión matemática donde el sustraendo es la causa que hace moverse al minuendo del corazón. La tristeza fermenta en los labios de los olvidados y en su espera más larga perdura para siempre el amargo sabor del tiempo ignorado que jamás nos será restituido.”
Luis Felipe Muñoz

Apóstrofes y pleitesías, plenas lluvias aladas de envidias contrarias. Apóstoles de los desvaríos, las palabras predican toda su magia hacia la imagen que absorbe las miradas, escondiéndose en el pequeño joyero musical que guarda la imposible mueca rompiendo el espejo de la rutina. No luchar más, no sufrir más. Saturación de situaciones ofreciendo no-recompensa. No luchar más. Hundirnos en esta apatía que anega los instantes para esconder la cara a la realidad – amarga pintura en acuarela aguada – y olvidar, olvidar, olvidar….

“A ti, mi adolescencia
que vuelves en la distancia. Recordándote”

L. E Aute

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