jueves, octubre 29, 2009

Presente.

Mañana se entrará en el cuadrante 589PT74. El universo, en lugar de encogerse, se agranda por momentos y la infinitud del espacio expande sus tinieblas tras el biombo azul de la atmósfera. Deja detrás de si unas palabras dulces, unos ojos oscuros y un relato en primera persona en un nuevo cuaderno de bitácora (esas intrascendencias crípticas y anacrónicas que saltan por el pensamiento como pulgas al perro)
No puede decir algo más: nada más puede decir que no se haya repetido, machaconamente, en las últimas épocas y sea inadecuado para los oídos tenues receptores de susurros. El agua huele a nenúfares y el aire sabe a distancia con abrazos (esa distancia gigantesca que se acorta con el hilo de las voces) Abrazos castos de sentimientos dormidos en cabellos, con pulcritud y asepsia, con la incógnita de la duda cierta (saber lo que se sabe) vestida de polen etéreo.
Mañana se entrará en el cuadrante de Orión y las estrellas bailarán sobre la proa valses oníricos en corazones aventureros.
Hasta el infinito.

../..”Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.”
José Agustín Goytisolo

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