miércoles, enero 27, 2010

Pasado.

Madrid es inmensamente inmenso, océano de cemento en temporal continúo. Las vidas se separan en la distancia grandiosa entre el submundo de lo real y del recuerdo. Puede que el fruto de la tristeza aflore más a menudo de lo correcto y el resultado sea tan insatisfactorio para los espectadores como el hastío de las repeticiones perpetuas de los mismos paradigmas. Llegará la hartura, con su traje de domingo para reconducir la razón a sus últimas veredas, y todo será como estaba. Y nunca se enviarán más señales por el viento para que las conteste el viento. Y nunca se harán más promesas que nunca prometen (aunque nunca sea será). Y hoy tan sólo exista un disculparse ante la audiencia por los jeroglíficos sensitivos.

El tiempo vuela a cámara lenta.

../.. “Lo último que vivo es escribir.”
Boris Lubernieff


../.."Yo,
que era la trastienda de tus ojos,
repintaba los cielos
del cuadro que vivías
para hacer menos grises
las sombras de mis párpados." ../..
Alejandro Céspedes

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