viernes, febrero 19, 2010

Pasado.

Delirios nocturnos (3)

5.15 AM:
“Y este es el mejor momento para dar un grito, cerrar los ojos y pensar que estoy en otro día, en otro momento, en otro lugar y en otras circunstancias”: leído, corroborado y archivado. La cantidad de dolor que se regala es inversamente proporcional a la incongruencia negativa de lo que nunca acontecerá. Beber y brindar con la masa que fluye por la moqueta, con esos hijos de la gran puta que parecen salidos del Cártel de Medellín, con aquellas dos ninfas de hombros de camionero y pecho de silicona, con aquel señorito engominado de pitillo estrecho y talle largo. Coger a los gorilas de la puerta y hacerles burla tras la armadura de valentía que acoraza las venas.

La noche, la noche…La danza, la danza…El alcohol de esta noche (sin nieve ni encinas, sin el chisporroteo de las gotas en la pizarra), de la música tenue y la toalla manchada, de la desnudez infantil, del espejo. Apurar. Apurar y acariciar el último hielo con la lengua de visón. Abrígalo, envuélvelo, escupe su alma sobre el fondo de la lente distorsionante. Pregúntate, sí, pregúntate porqué se escribió aquello, qué carreta de odio se llenó en los meses que el abandono enseñoreó sus atributos por las tierras de la nostalgia. Contéstate, sí, contéstate tú que sabes todas las respuestas, las soluciones a los ojos grandes de las lechuzas, los resultados de las quinielas futuras para futuras quimeras. “El mejor momento….”

../.."Nunca seré el hombre que prenderás
en tu talle: jamás una caricia
que recordar cuando te resuelvas en polvo." ../..
Rafael González Serrano


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