jueves, septiembre 23, 2010

Pasado.

Debería terminar lo comenzado, aquello escrito que se pega a la retina con la fuerza de la desazón.
A pesar del chaparrón de verdades y sentimientos que ha desecado sus palabras, necesitaría (esa palabra puede que sea exacta) escribir tantas cosas que no habrían suficientes páginas para contener tantos conceptos. Por eso se ha puesto de acuerdo con el pequeño duende de los jueves y comienza a editar sílabas entrelazadas, frase tras frase, párrafo tras párrafo, envolviéndolas en un papel de regalo imaginario que volará por las ondas invisibles de lo remoto.

El teléfono acaba de enmudecer y la tarde suena a hojas cayendo del árbol.


../..”Esta noche sin luna, por ejemplo,
mientras las balas de la vida silban
y en el balcón ondea inútilmente
una bandera blanca.”

Javier Salvago

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