lunes, junio 20, 2011

Pasado.

Pensamiento: si la dolencia exacta de un pecado es la penitencia cabal de una locura, entonces dejemos que nuestros sentimientos se pudran en el caldero de barro de lo improvisado. Puede que el amor tenga una hoja caduca, retama de atardeceres en los sarmientos de los crepúsculos. Otro viaje sin luces. En la oscura vereda, dos faros alumbrando los fugaces pasos de la rutina. Allí donde la sombra del partir siempre es alargada, en dos direcciones separadas, en dos caminos distintos y con un solo fin para tanta hartura.

Carraspear sangre, vomitar certezas, toser olvido, escupir maldiciones…. Repetir y repetir (el eco es una marea lunática) aquello que se dijo en las tardes frías de los encuentros. Citar. Memorizar como una lección de escuela: “hoy se unirán los griegos al citoplasma de los frisos inacabados por las sinonimias de las mesetas”. Sin arrepentirse de algo -dice- excepto del futuro. O no: el futuro traerá paz, unos labios bailarines (claqué de película) y unas plumas quemadas sobre las ascuas de los orines de las cancelas.

Sigue apretando el recuerdo entre los libros abandonados con pétalos de rosas.
El mañana huela a muerte y nostalgia.

                                    .../.. Por eso desde aquí aún aguardo
                                           como quien espera todo
                                           como quien confía en auroras. ../..
                                                        Rafael González Serrano

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