jueves, octubre 23, 2014

Letras propias: Cuaderno de conclusiones (y 20)



                                     Y olvidaré las calles que desande
                                      por si vuelve a surgirnos la ocasión
                                      de querernos como desconocidos.
                                                           Rafael Espejo

  
Ver abrirse las palabras por última vez.
Como cada noche.
Interpretar el significado de los amaneceres,
en las respuestas adormiladas del príncipe destronado
que aún reina en la penumbra.

En la lejanía, silencio.

Ver abrirse las palabras cerrando resquicios,
entornando párpados.
La madrugada es un animal rutinario que espera,
alimentado por la costumbre.

No tomes atajos, dijeron.

En la lejanía, el desencanto
cabalgando hacia la llama,
la vida sin avanzar,
el suspiro hacia lo perdido,
la conclusión anunciada.



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