jueves, febrero 25, 2010

Pasado.

Delirios nocturnos (epílogo)

6,00 AM
Los cadáveres se mueven, quiebran sus frágiles miembros entre las auroras sin luna: piensan en sexo, huelen a sexo y dormirán el próximo amanecer en sexo. Unos sobre otros, como ahora, como luego; así como inevitablemente la dinámica rutina les transporta los fines de semana al olvido, al estado anárquico de los pelotones del semen y las escuadras del fluido. No importa. No importa: todos acabaremos deambulando como putas en aceras inexistentes (Cioran dixit), en las jaulas sin barrotes que no atravesamos, en los densos bosques áridos que calcinan nuestros pasos. ¡La cantidad de dolor!…Las frases, sí, las frases que acumulan polvo entre las rendijas azules del pasado, del presente, del futuro. Las frases que violan los poros de las sensaciones, de las tardes, de los gritos. Lo mismo no es necesario, ¡no! Dejemos que los muertos que hoy bailan rematen su lujuria en el albor de lo insospechado, a la puerta de un orgasmo intrascendente, en el dintel de una proposición vacía.

(Final: alguien canta y pregunta al vacío. El eco de la voz propia forma nieblas en la madrugada y el mar de la mañana traerá resaca en el Cantábrico de la cama. Ha transcurrido otra noche de fiesta. Mañana será otro día!)

Otra Edad
Se me pasó la edad de ser poeta
porque todo se pasa, es ley de vida;
aunque siga, por vicio o por querencia,

hablándole a un papel, la poesía
ya no es mi patria, ni mi territorio.
Sólo regreso a veces, de visita,

Como quien vuelve a donde fue dichoso.
Javier Salvago

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Y es que la mañana siempre borra las brumas y las inquietudes de la noche.Besos

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