Presente.
Miércoles 14 de Abril, a las 19,30 horas, en la Asociación Colegial de Escritores de España (calle Covarrubias nº 3)
Esos datos serían insignificantes si no fuera porque es ahí donde mi querido Paco Moral va darnos un alegrón al leernos su poesía a todos los que asistamos. Es más: promete recitar un montón de versos nuevos e inéditos, sonetos incluidos.
Para todos aquellos que quieran ir y comprobar el pedazo de poeta que es Paco Moral (ya os comentaré como ha ido todo)
martes, abril 13, 2010
viernes, abril 09, 2010
Presente.
Tenía apuntado en el debe de mi balance una asistencia a un acto de mi amigo Rafael Soler. Afortunadamente ayer pude saldar mi deuda asistiendo a Libertad 8 para disfrutar con el autor de Los sitios interiores y Maneras de volver en un recital elegante, bien llevado y cómplice, que hizo que la tarde-noche madrileña pasase fugazmente entre versos nítidos y entrañables. Un lugar abarrotado para abarrotarnos de poesía (¿dónde has estado escondido tanto tiempo, Rafael, privándonos de tus versos?) y guiños pícaros de ingenio.
Después de Enrique Gracia y Elvira Daudet, Rafael Soler era el tercer as que faltaba en la jugada de las Hazversidades Poéticas que, mensualmente, se escuchan en el Café Libertad 8 y que continuarán, cada día 8 a las 8, mes a mes, incansablemente.
Pude reencontrame con Paco Caro y Rafael González Serrano (ambos con dos nuevos libros en puertas) y charlar tranquilamente con este último, en una larga perorata, de poesía y poetas.
Espero que haya más días como el de ayer, junto a Rafael Soler, para seguir escuchándole.
Os dejo un inédito para disfrute.
TODO CUANTO LLAMAN NOSTALGIA CONSENTIDA
Un collar de perlas
para anudar tu cuello con el mío
un lunar a lo Casilda un poco más abajo
una nalga hidráulica que todo lo permita
colmando inexpresiva mi apetito
una media celeste
un pezón al que no asuste su abandono
y una falda trágica
izada a más de más de lo más alto.
Tenía apuntado en el debe de mi balance una asistencia a un acto de mi amigo Rafael Soler. Afortunadamente ayer pude saldar mi deuda asistiendo a Libertad 8 para disfrutar con el autor de Los sitios interiores y Maneras de volver en un recital elegante, bien llevado y cómplice, que hizo que la tarde-noche madrileña pasase fugazmente entre versos nítidos y entrañables. Un lugar abarrotado para abarrotarnos de poesía (¿dónde has estado escondido tanto tiempo, Rafael, privándonos de tus versos?) y guiños pícaros de ingenio.
Después de Enrique Gracia y Elvira Daudet, Rafael Soler era el tercer as que faltaba en la jugada de las Hazversidades Poéticas que, mensualmente, se escuchan en el Café Libertad 8 y que continuarán, cada día 8 a las 8, mes a mes, incansablemente.
Pude reencontrame con Paco Caro y Rafael González Serrano (ambos con dos nuevos libros en puertas) y charlar tranquilamente con este último, en una larga perorata, de poesía y poetas.
Espero que haya más días como el de ayer, junto a Rafael Soler, para seguir escuchándole.
Os dejo un inédito para disfrute.
TODO CUANTO LLAMAN NOSTALGIA CONSENTIDA
Un collar de perlas
para anudar tu cuello con el mío
un lunar a lo Casilda un poco más abajo
una nalga hidráulica que todo lo permita
colmando inexpresiva mi apetito
una media celeste
un pezón al que no asuste su abandono
y una falda trágica
izada a más de más de lo más alto.
lunes, marzo 29, 2010
Pasado.
La arena, juguetona y viajera, se cuela con disimulo dentro de los zapatos. Cada paso es un mecerse en una sensación de hormigueo que recomienza una cuenta atrás. Se sube la cremallera del abrigo: a pesar del tímido sol de mediodía el viento cala el cuerpo entrando por las rendijas de las costuras.
El parque sigue aquí. Como siempre. Como en los últimos veinticinco años. Como en la última vida. Y le recibe con el tacto sensible del padre que coge a su recién nacido e intenta abarcar todo su amor en un gesto cuidadoso de ternura y cariño.
Los árboles, inmensos, intentan alcanzar la nube más lejana, o bien, abarcar la extensión más grande hasta donde sus largas ramas puedan llegar. Un mirlo picotea bajo los helechos, apartando las hojas secas, en busca de un tesoro perdido. Todo el entorno huele a nostalgia y melancolía.
Y se pregunta qué motivo le ha hecho cabalgar hasta cruzar la puerta que separa el presente del pasado, la puerta que amansa su futuro, con la duda sempiterna de no saber diferenciar entre qué ha hecho de su vida o lo que la vida ha hecho de él. Y se responde que, para todos, solamente es una cuestión de prioridades con un único fin. Y de los caminos, de los senderos olvidados, vuelven a resucitar los muertos, cada vez más numerosos, que acompañan su andadura permanentemente. Los rostros -jóvenes, maduros, impasibles, dulces, añejos, próximos, olvidados- clavan su mirada en el gesto imperturbable inquiriendo una contestación que no existe, una acción que se omite, una palabra no referida. Agachando la cabeza, la lluvia corre libremente y sin disimulo hasta chocar contra el pecho.
Una llamada inoportuna (todas son inoportunas excepto una, sorda hasta el momento) rompe el silencio y el rumor de las hojas. Su voz resquebraja la quietud y promete, solemnemente suena, una gestión rápida y una ponderación auténtica. Cuelga y sigue viviendo.
../.."Soy el último vómito del pez
que me arrojó a esta playa
y no sé hacia qué punto caminar.
Sobre esta arena húmeda, uniforme,
que se extiende ante mí
no veo rastro alguno de aquel tiempo
ni huellas que me indiquen un destino."../..
Alejandro Céspedes
La arena, juguetona y viajera, se cuela con disimulo dentro de los zapatos. Cada paso es un mecerse en una sensación de hormigueo que recomienza una cuenta atrás. Se sube la cremallera del abrigo: a pesar del tímido sol de mediodía el viento cala el cuerpo entrando por las rendijas de las costuras.
El parque sigue aquí. Como siempre. Como en los últimos veinticinco años. Como en la última vida. Y le recibe con el tacto sensible del padre que coge a su recién nacido e intenta abarcar todo su amor en un gesto cuidadoso de ternura y cariño.
Los árboles, inmensos, intentan alcanzar la nube más lejana, o bien, abarcar la extensión más grande hasta donde sus largas ramas puedan llegar. Un mirlo picotea bajo los helechos, apartando las hojas secas, en busca de un tesoro perdido. Todo el entorno huele a nostalgia y melancolía.
Y se pregunta qué motivo le ha hecho cabalgar hasta cruzar la puerta que separa el presente del pasado, la puerta que amansa su futuro, con la duda sempiterna de no saber diferenciar entre qué ha hecho de su vida o lo que la vida ha hecho de él. Y se responde que, para todos, solamente es una cuestión de prioridades con un único fin. Y de los caminos, de los senderos olvidados, vuelven a resucitar los muertos, cada vez más numerosos, que acompañan su andadura permanentemente. Los rostros -jóvenes, maduros, impasibles, dulces, añejos, próximos, olvidados- clavan su mirada en el gesto imperturbable inquiriendo una contestación que no existe, una acción que se omite, una palabra no referida. Agachando la cabeza, la lluvia corre libremente y sin disimulo hasta chocar contra el pecho.
Una llamada inoportuna (todas son inoportunas excepto una, sorda hasta el momento) rompe el silencio y el rumor de las hojas. Su voz resquebraja la quietud y promete, solemnemente suena, una gestión rápida y una ponderación auténtica. Cuelga y sigue viviendo.
../.."Soy el último vómito del pez
que me arrojó a esta playa
y no sé hacia qué punto caminar.
Sobre esta arena húmeda, uniforme,
que se extiende ante mí
no veo rastro alguno de aquel tiempo
ni huellas que me indiquen un destino."../..
Alejandro Céspedes
miércoles, marzo 17, 2010


Presente.
Fue en Julio de 2008 cuando pude disfrutar plenamente de la amistad de Anna Bresolí y de su hermano Jordi. El día 28 de ese mes, en el Café de Teatre del Excorsador, en Lleida, hicimos un recital de poesía en el que también estaban el amigo Paco Caro y Carles M. Sanuy. Una experiencia maravillosa con una gente excepcional.
Anna es una excelente fotógrafa, de exquisita sensibilidad, y allí me obsequió con unas fotografías suyas de una serie titulada Esperando noticias tuyas. Reconozco que me impactó la técnica y la temática de las imágenes y le ofrecí a Anna el escribir un breve pie de imagen para cada fotografía y crear, así, un pequeño toque literario a esa maravillosa obra.
De aquella idea surgieron unas letras que entregué a Anna Bresolí (tarde, debo reconocerlo, porque me costó un esfuerzo superior el intentar estar a la altura de la creatividad de Anna, sin conseguirlo) que mi amiga ha plasmado maravillosamente en su obra.
Podéis contemplarlo en la página web de Anna (el enlace está a la derecha). Junto a I´m waiting news for you (título final que le ha dado) hay otra serie maravillosa titulada El mundo de la fantasia se derrumba. Sus personajes ya no quieren vivir. Os dejo un par de fotos (una de cada serie) para que sirvan de aperitivo.
Gracias Anna, muchas gracias.
jueves, marzo 11, 2010
Pasado.
../.."Antes, cuando aún no existían mis manos,
tu cuerpo era mentira."
Raúl Nieto de la Torre
La mañana continua helada como la nariz de un esquimal. La soledad de los caminos se pinta en blanco de frío por las lindes del polígono industrial. El silencio se rompe con la música tarareada que se bailaría en este momento, mientras el tiempo se detiene y ahora es como hace diez años: el mismo paisaje con los mismos personajes pero con distintos sentimientos. El gélido sol calienta los recuerdos con la tibieza de una sonrisa: ¡cómo no recordar los párpados bajo los flequillos rebeldes!
../.."El futuro es un barco atracado en la noche
y el pasado una fruta que devoré sin hambre."....
Rodolfo Serrano
Esta maldita sensación de indefinida tristeza le hace detenerse, de vez en cuando, en alguna cuneta olvidada del inmenso páramo helado. La tierra se pierde entre montañas imaginarias y valles soñados, tras el humo de un cigarrillo que se evapora confundido con el aliento denso. Nada se oye salvo el traqueteo ocasional de alguna furgoneta desvencijada que mancilla el soliloquio de la mente, sin conseguir apartar la mirada del horizonte azul, mordido por las siluetas de los edificios lejanos. Las articulaciones duelen por el ambiente del entorno, por la ausencia de voces o cuerpos conocidos, por el eterno grado de insatisfacción de todo aquello no realizable. Los años son una losa que cubre la última sepultura viva y, desde el sur del Madrid más profundo, el corazón tendido con pinzas asemeja una prenda interior en un patio de vecinos o en una corrala pintoresca.
Continua el viaje.
../..”Perdóname si ahora
sólo se lamentarme
mientras te ofrezco el eco
de lo que nunca fuimos.”
Luis Felipe Comendador
../.."Antes, cuando aún no existían mis manos,
tu cuerpo era mentira."
Raúl Nieto de la Torre
La mañana continua helada como la nariz de un esquimal. La soledad de los caminos se pinta en blanco de frío por las lindes del polígono industrial. El silencio se rompe con la música tarareada que se bailaría en este momento, mientras el tiempo se detiene y ahora es como hace diez años: el mismo paisaje con los mismos personajes pero con distintos sentimientos. El gélido sol calienta los recuerdos con la tibieza de una sonrisa: ¡cómo no recordar los párpados bajo los flequillos rebeldes!
../.."El futuro es un barco atracado en la noche
y el pasado una fruta que devoré sin hambre."....
Rodolfo Serrano
Esta maldita sensación de indefinida tristeza le hace detenerse, de vez en cuando, en alguna cuneta olvidada del inmenso páramo helado. La tierra se pierde entre montañas imaginarias y valles soñados, tras el humo de un cigarrillo que se evapora confundido con el aliento denso. Nada se oye salvo el traqueteo ocasional de alguna furgoneta desvencijada que mancilla el soliloquio de la mente, sin conseguir apartar la mirada del horizonte azul, mordido por las siluetas de los edificios lejanos. Las articulaciones duelen por el ambiente del entorno, por la ausencia de voces o cuerpos conocidos, por el eterno grado de insatisfacción de todo aquello no realizable. Los años son una losa que cubre la última sepultura viva y, desde el sur del Madrid más profundo, el corazón tendido con pinzas asemeja una prenda interior en un patio de vecinos o en una corrala pintoresca.
Continua el viaje.
../..”Perdóname si ahora
sólo se lamentarme
mientras te ofrezco el eco
de lo que nunca fuimos.”
Luis Felipe Comendador
jueves, marzo 04, 2010
Pasado.
../..”De vuelta a casa
me siento como un banco mojado
que no quiere la gente
y susurro tu nombre despacito.”.../..
Luis Felipe Comendador
La madrugada amaneció gélida. La luz que busca romper las tinieblas abre los ojos legañosos y desentumece los brazos adormecidos. Las luces anaranjadas asemejan satélites indefinidos que viajasen fugaces sobre los cuerpos somnolientos, reflejando su resplandor en el casco del viajero.
Ignora qué tipo de ansiedad le estruja el corazón, qué motivo desconocido hace que surjan pequeñas gotas de lluvia internas y se apene con pesadumbre en el recorrido cotidiano sobre el asfalto. Será el viento traidor que enfría los lagrimales, que deja ateridos los músculos del cuerpo mientras enfila la cuesta de la calle Alcalá (con la falda almidoná y los nardos apoyaos en la cadera)
Sus amigos del kiosco le despachan unos gramos de letras tipográficas para dilucidar las calamidades del día (Buenos días – Buenos días) y el motor trastea con ronquidos intermitentes hasta el destino.
../..”Diluir mi tristeza
en un vino de noche
en el maravilloso cristal de las tinieblas…
Y me digo: ¿a qué hora vendrá el alba?”.../..
Rubén Darío
../..”De vuelta a casa
me siento como un banco mojado
que no quiere la gente
y susurro tu nombre despacito.”.../..
Luis Felipe Comendador
La madrugada amaneció gélida. La luz que busca romper las tinieblas abre los ojos legañosos y desentumece los brazos adormecidos. Las luces anaranjadas asemejan satélites indefinidos que viajasen fugaces sobre los cuerpos somnolientos, reflejando su resplandor en el casco del viajero.
Ignora qué tipo de ansiedad le estruja el corazón, qué motivo desconocido hace que surjan pequeñas gotas de lluvia internas y se apene con pesadumbre en el recorrido cotidiano sobre el asfalto. Será el viento traidor que enfría los lagrimales, que deja ateridos los músculos del cuerpo mientras enfila la cuesta de la calle Alcalá (con la falda almidoná y los nardos apoyaos en la cadera)
Sus amigos del kiosco le despachan unos gramos de letras tipográficas para dilucidar las calamidades del día (Buenos días – Buenos días) y el motor trastea con ronquidos intermitentes hasta el destino.
../..”Diluir mi tristeza
en un vino de noche
en el maravilloso cristal de las tinieblas…
Y me digo: ¿a qué hora vendrá el alba?”.../..
Rubén Darío
jueves, febrero 25, 2010
Pasado.
Delirios nocturnos (epílogo)
6,00 AM
Los cadáveres se mueven, quiebran sus frágiles miembros entre las auroras sin luna: piensan en sexo, huelen a sexo y dormirán el próximo amanecer en sexo. Unos sobre otros, como ahora, como luego; así como inevitablemente la dinámica rutina les transporta los fines de semana al olvido, al estado anárquico de los pelotones del semen y las escuadras del fluido. No importa. No importa: todos acabaremos deambulando como putas en aceras inexistentes (Cioran dixit), en las jaulas sin barrotes que no atravesamos, en los densos bosques áridos que calcinan nuestros pasos. ¡La cantidad de dolor!…Las frases, sí, las frases que acumulan polvo entre las rendijas azules del pasado, del presente, del futuro. Las frases que violan los poros de las sensaciones, de las tardes, de los gritos. Lo mismo no es necesario, ¡no! Dejemos que los muertos que hoy bailan rematen su lujuria en el albor de lo insospechado, a la puerta de un orgasmo intrascendente, en el dintel de una proposición vacía.
(Final: alguien canta y pregunta al vacío. El eco de la voz propia forma nieblas en la madrugada y el mar de la mañana traerá resaca en el Cantábrico de la cama. Ha transcurrido otra noche de fiesta. Mañana será otro día!)
Otra Edad
Se me pasó la edad de ser poeta
porque todo se pasa, es ley de vida;
aunque siga, por vicio o por querencia,
hablándole a un papel, la poesía
ya no es mi patria, ni mi territorio.
Sólo regreso a veces, de visita,
Como quien vuelve a donde fue dichoso.
Javier Salvago
Delirios nocturnos (epílogo)
6,00 AM
Los cadáveres se mueven, quiebran sus frágiles miembros entre las auroras sin luna: piensan en sexo, huelen a sexo y dormirán el próximo amanecer en sexo. Unos sobre otros, como ahora, como luego; así como inevitablemente la dinámica rutina les transporta los fines de semana al olvido, al estado anárquico de los pelotones del semen y las escuadras del fluido. No importa. No importa: todos acabaremos deambulando como putas en aceras inexistentes (Cioran dixit), en las jaulas sin barrotes que no atravesamos, en los densos bosques áridos que calcinan nuestros pasos. ¡La cantidad de dolor!…Las frases, sí, las frases que acumulan polvo entre las rendijas azules del pasado, del presente, del futuro. Las frases que violan los poros de las sensaciones, de las tardes, de los gritos. Lo mismo no es necesario, ¡no! Dejemos que los muertos que hoy bailan rematen su lujuria en el albor de lo insospechado, a la puerta de un orgasmo intrascendente, en el dintel de una proposición vacía.
(Final: alguien canta y pregunta al vacío. El eco de la voz propia forma nieblas en la madrugada y el mar de la mañana traerá resaca en el Cantábrico de la cama. Ha transcurrido otra noche de fiesta. Mañana será otro día!)
Otra Edad
Se me pasó la edad de ser poeta
porque todo se pasa, es ley de vida;
aunque siga, por vicio o por querencia,
hablándole a un papel, la poesía
ya no es mi patria, ni mi territorio.
Sólo regreso a veces, de visita,
Como quien vuelve a donde fue dichoso.
Javier Salvago
viernes, febrero 19, 2010
Pasado.
Delirios nocturnos (3)
5.15 AM:
“Y este es el mejor momento para dar un grito, cerrar los ojos y pensar que estoy en otro día, en otro momento, en otro lugar y en otras circunstancias”: leído, corroborado y archivado. La cantidad de dolor que se regala es inversamente proporcional a la incongruencia negativa de lo que nunca acontecerá. Beber y brindar con la masa que fluye por la moqueta, con esos hijos de la gran puta que parecen salidos del Cártel de Medellín, con aquellas dos ninfas de hombros de camionero y pecho de silicona, con aquel señorito engominado de pitillo estrecho y talle largo. Coger a los gorilas de la puerta y hacerles burla tras la armadura de valentía que acoraza las venas.
La noche, la noche…La danza, la danza…El alcohol de esta noche (sin nieve ni encinas, sin el chisporroteo de las gotas en la pizarra), de la música tenue y la toalla manchada, de la desnudez infantil, del espejo. Apurar. Apurar y acariciar el último hielo con la lengua de visón. Abrígalo, envuélvelo, escupe su alma sobre el fondo de la lente distorsionante. Pregúntate, sí, pregúntate porqué se escribió aquello, qué carreta de odio se llenó en los meses que el abandono enseñoreó sus atributos por las tierras de la nostalgia. Contéstate, sí, contéstate tú que sabes todas las respuestas, las soluciones a los ojos grandes de las lechuzas, los resultados de las quinielas futuras para futuras quimeras. “El mejor momento….”
../.."Nunca seré el hombre que prenderás
en tu talle: jamás una caricia
que recordar cuando te resuelvas en polvo." ../..
Rafael González Serrano
Delirios nocturnos (3)
5.15 AM:
“Y este es el mejor momento para dar un grito, cerrar los ojos y pensar que estoy en otro día, en otro momento, en otro lugar y en otras circunstancias”: leído, corroborado y archivado. La cantidad de dolor que se regala es inversamente proporcional a la incongruencia negativa de lo que nunca acontecerá. Beber y brindar con la masa que fluye por la moqueta, con esos hijos de la gran puta que parecen salidos del Cártel de Medellín, con aquellas dos ninfas de hombros de camionero y pecho de silicona, con aquel señorito engominado de pitillo estrecho y talle largo. Coger a los gorilas de la puerta y hacerles burla tras la armadura de valentía que acoraza las venas.
La noche, la noche…La danza, la danza…El alcohol de esta noche (sin nieve ni encinas, sin el chisporroteo de las gotas en la pizarra), de la música tenue y la toalla manchada, de la desnudez infantil, del espejo. Apurar. Apurar y acariciar el último hielo con la lengua de visón. Abrígalo, envuélvelo, escupe su alma sobre el fondo de la lente distorsionante. Pregúntate, sí, pregúntate porqué se escribió aquello, qué carreta de odio se llenó en los meses que el abandono enseñoreó sus atributos por las tierras de la nostalgia. Contéstate, sí, contéstate tú que sabes todas las respuestas, las soluciones a los ojos grandes de las lechuzas, los resultados de las quinielas futuras para futuras quimeras. “El mejor momento….”
../.."Nunca seré el hombre que prenderás
en tu talle: jamás una caricia
que recordar cuando te resuelvas en polvo." ../..
Rafael González Serrano
lunes, febrero 15, 2010
Presente.
Pues resulta que mañana martes, día 16, el amigo Rafael Soler leerá poemas de su libro Maneras de volver y algunos otros poemas más inéditos. Dado que Rafael Soler es un excelente poeta y dado que Maneras de volver es un excelente libro (de los mejores publicados últimamente), la velada promete ser apasionante. Presentará Miguel Galanes y el acto será en el Colegio Mayor Nuestra Señora de Guadalupe (Avd. de Séneca nº 4) a las 19,30 horas.
Seré puntual.
Pues resulta que mañana martes, día 16, el amigo Rafael Soler leerá poemas de su libro Maneras de volver y algunos otros poemas más inéditos. Dado que Rafael Soler es un excelente poeta y dado que Maneras de volver es un excelente libro (de los mejores publicados últimamente), la velada promete ser apasionante. Presentará Miguel Galanes y el acto será en el Colegio Mayor Nuestra Señora de Guadalupe (Avd. de Séneca nº 4) a las 19,30 horas.
Seré puntual.
martes, febrero 09, 2010
Pasado.
Delirios nocturnos (2)
4.30 AM:
Danzar, danzar, danzar…Brincar entre las líneas paralelogramas del suave suelo pisado por necias herraduras y empapado de breves gotas del néctar pegajoso que vomitan los cristales. No está, no está…No esta noche será cuando las penitencias se paguen, ni se caminará en la procesión única y particular flagelando los arañazos de las vísceras. No esta noche. No esos brazos que se acompasan, ni esos dedos que señalan el camino hacia el centro del placer repentino. Otras serán. Serán otras -¿Neruda?- las razones del equinoccio móvil, de los trajes de arlequín y las máscaras venecianas, del sentimiento equidistante de su lengua hacia los trópicos.
No bailar, no bailar….Escribir, sí, escribir los vapores del sudor que climatizan el ambiente, la misiva lacrada que nunca recibió el zar, el epitafio nunca esculpido del 96, el arrepentimiento de una dama que perdió su virtud en aras de un sueño bohemio, la indecisión de una paranoia, un paseo por Neptuno…
../..”La fiesta ha terminado. Y aquí viene la luz,
la vieja hiena.”
Carlos Marzal
Delirios nocturnos (2)
4.30 AM:
Danzar, danzar, danzar…Brincar entre las líneas paralelogramas del suave suelo pisado por necias herraduras y empapado de breves gotas del néctar pegajoso que vomitan los cristales. No está, no está…No esta noche será cuando las penitencias se paguen, ni se caminará en la procesión única y particular flagelando los arañazos de las vísceras. No esta noche. No esos brazos que se acompasan, ni esos dedos que señalan el camino hacia el centro del placer repentino. Otras serán. Serán otras -¿Neruda?- las razones del equinoccio móvil, de los trajes de arlequín y las máscaras venecianas, del sentimiento equidistante de su lengua hacia los trópicos.
No bailar, no bailar….Escribir, sí, escribir los vapores del sudor que climatizan el ambiente, la misiva lacrada que nunca recibió el zar, el epitafio nunca esculpido del 96, el arrepentimiento de una dama que perdió su virtud en aras de un sueño bohemio, la indecisión de una paranoia, un paseo por Neptuno…
../..”La fiesta ha terminado. Y aquí viene la luz,
la vieja hiena.”
Carlos Marzal
jueves, febrero 04, 2010
Pasado.
Delirios nocturnos (1)
../.."Todo esto es una ilusión, el presente no existe pues siempre se está yendo, el pasado ya no es, el futuro todavía no es. Filosofía. Queda la sensación fugitiva, me entrego a ella."../..
José Luis Fernández Hernán
1.30 AM
Zumba, vibra, retumba el bajo de los altavoces en el suelo, en la pared, a través del cristal de la copa que ahora sujetan sus manos. Láser, destellos, ceguera luminosa que juega con el tamaño de sus pupilas (ahora grandes, ahora pequeñas) y le hipnotiza al acorde del seco sonido de la batería. Otro sorbo. Otro trago hacia el abismo: el vaso es un océano infinito que fluctúa en pequeñas marejadas, adormeciendo los minúsculos pesqueros con fanal que reposan sobre el muelle de la luna.
Luz, luz, luz. Luz y sonido grato. Luz música de esencia, de recuerdo. Luz oscura que deforma las siluetas y rompe la frontera de la carne hasta crear contornos gelatinosos en el sirope del ambiente. Cena de caníbales.
../..”Quizá me he confundido de pasado,
de presente tal vez y de futuro.
Quizá ya sólo sea lo soñado.”
Andrés Trapiello
2.30 AM
Tráfico infernal por los pasillos del antro. O del redil de insinuaciones. Urbanitas apocalípticos saltan sobre fogatas inexistentes -vacíos los ojos y el cerebro- insensibles entre las nubes siseantes de hielo seco que un tubo draconiano expulsa en el escenario principal. Vacío todo excepto las vejigas provisionales, los escrotos permanentes y los senos expectantes.
Zumba, zumba, la música vacía e infernal. Abraza los pliegues de la camisa que caracolea con los movimientos de la cintura, besa la mirada que se encuentra en la corta distancia de un deseo dorado y libidinoso, pecado viajero, ansia pasajera, tañido doloroso que parte los tímpanos en cuadrículas diminutas. No hay sonidos ni miradas para quien no se haya aquí. Aquí: tan lejanamente cerca.
../..”Al final, casi siempre, del amor sólo quedan
postales, que el olvido retoca a su manera.”.../..
Javier Salvago
Delirios nocturnos (1)
../.."Todo esto es una ilusión, el presente no existe pues siempre se está yendo, el pasado ya no es, el futuro todavía no es. Filosofía. Queda la sensación fugitiva, me entrego a ella."../..
José Luis Fernández Hernán
1.30 AM
Zumba, vibra, retumba el bajo de los altavoces en el suelo, en la pared, a través del cristal de la copa que ahora sujetan sus manos. Láser, destellos, ceguera luminosa que juega con el tamaño de sus pupilas (ahora grandes, ahora pequeñas) y le hipnotiza al acorde del seco sonido de la batería. Otro sorbo. Otro trago hacia el abismo: el vaso es un océano infinito que fluctúa en pequeñas marejadas, adormeciendo los minúsculos pesqueros con fanal que reposan sobre el muelle de la luna.
Luz, luz, luz. Luz y sonido grato. Luz música de esencia, de recuerdo. Luz oscura que deforma las siluetas y rompe la frontera de la carne hasta crear contornos gelatinosos en el sirope del ambiente. Cena de caníbales.
../..”Quizá me he confundido de pasado,
de presente tal vez y de futuro.
Quizá ya sólo sea lo soñado.”
Andrés Trapiello
2.30 AM
Tráfico infernal por los pasillos del antro. O del redil de insinuaciones. Urbanitas apocalípticos saltan sobre fogatas inexistentes -vacíos los ojos y el cerebro- insensibles entre las nubes siseantes de hielo seco que un tubo draconiano expulsa en el escenario principal. Vacío todo excepto las vejigas provisionales, los escrotos permanentes y los senos expectantes.
Zumba, zumba, la música vacía e infernal. Abraza los pliegues de la camisa que caracolea con los movimientos de la cintura, besa la mirada que se encuentra en la corta distancia de un deseo dorado y libidinoso, pecado viajero, ansia pasajera, tañido doloroso que parte los tímpanos en cuadrículas diminutas. No hay sonidos ni miradas para quien no se haya aquí. Aquí: tan lejanamente cerca.
../..”Al final, casi siempre, del amor sólo quedan
postales, que el olvido retoca a su manera.”.../..
Javier Salvago
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