jueves, abril 22, 2010

Presente.

No es muy tarde para escribir. Ni tan siquiera para garabatear (esos signos ocasionales que plasmo en el medio de la pantalla azul que leen vuestros ojos) o para aporrear las teclas de este portátil.
Y me encantaría, ahora que la noche es joven y no se ha maleado con los gritos de la incosciencia, surcar las líneas en marejada hasta encontrar una pequeña cala donde cobijarme en esta tormenta que ya moja en demasía.

../.."Ahora colecciono cuanto pasa
y ante mi se detiene y me deslumbra.../..
Rafael Soler

Siento, amigos (ya sabéis quienes), no haber asistido hoy a la degustación lírica de los pensamientos. Pero he preferido quedarme aquí pensando en si el hombre tiene alma geométrica; pensando si pudiéramos dibujar la esencia de su vida.
Para eso, queridos amigos, deberíamos utilizar besos o caricias para difuminar los brochazos de la angustia: no hay mejor disolvente para un acrílico tan denso.
Sin contornos.

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