Pasado.
“Uno se cree que los mató
el tiempo y la ausencia,
pero su tren vendió boleto de ida y vuelta.
Son aquellas pequeñas cosas
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón, en un papel o en un cajón.”.../..
Joan Manuel Serrat
Uno se cree que el corazón se ha dormido. En un sueño profundo y anestésico del que no se puede recuperar y para el que no existe cura: una narcolepsia crónica e irreversible. Piensa que aquellos sentimientos o aquellas sensaciones olvidadas en los años, y para las que no había defensa, nunca habrían de volver. El ser humano rara vez se rebela contra las pautas socialmente aceptadas y eso incluye la sensación opiácea que denota la madurez. Se cree, uno mismo, que no volverán las risas de las tonterías en pequeñas conversaciones vacuas, que nunca más latirán las sienes con el pedaleo del rubor cercano, que las expresiones típicas de amor permanecerán aplastadas bajo miles de legajos andrajosos, que el rictus de la mirada será incapaz de acabar con las añejas patas de gallo, que el tacto no siente o que la noche no sirve para otra cosa que no sea dormir o pasear.
Uno se cree que ha vivido bastante. Que, como broma, estas décadas no han estado mal (pero que va siendo tiempo de replegar velas, ahuecar el ala y dejar campo libre a nuevas generaciones de desarraigados), que el vaso rebosa y no apetece mancharse, que todo está visto, oído y asimilado y sólo se desea acabar lo antes posible, que el escenario va oscureciéndose y el patio de butacas luce vacío para una función a la que le queda un acto postrero.
Y hace lo imposible por echarse la realidad a la espalda, ser barco en travesía y errar, como siempre, entre renglones de alcohol y vasos de escritura. Saltar en marcha del carrusel de fotografías que le señalan con el dedo cuando le dicen que son espejos, telarañas destejidas, ramas desnudas, aviones sin motores, cuerpos sin alma. Hace lo imposible por no decir tantas cosas que dice (y no debería) hasta una respuesta inexistente, por convencer y convencerse que las palabras no duelen y sólo duelen los hechos (y, aún éstos, tienen perdones), por imaginar tantas situaciones deseadas o por dormir en el dosel de la madrugada.
lunes, noviembre 16, 2009
jueves, noviembre 12, 2009
Presente.
Pues resulta que mañana viernes día 13 de Noviembre, a las 19,30 horas, y en La Casa del Libro de la calle Hermosilla nº 21, se presenta Inevitable voz: el último libro de Milagros Salvador, una poeta de larga trayectoria, verso delicado y mente culta.
Y tengo el placer de hacer la presentación del libro junto a Pablo Méndez, poeta-editor de Vitruvio, junto a todos aquellos que quieran acercarse a degustar un ratito de poesía entre amigos.
Os dejo con uno de los poemas de Inevitable voz
El color de los días
Tienen los días color de enamorado,
un aviso de sombra que amenaza
el paso de las horas,
el miedo envejecido que puso la experiencia
en saber esperar,
y que perdió y no recuerda dónde,
el brillo de los campos,
la figura soñada de cualquier ilusión,
porque el tiempo nos vence en la batalla,
y han enmudecido las campanas de gloria.
Pues resulta que mañana viernes día 13 de Noviembre, a las 19,30 horas, y en La Casa del Libro de la calle Hermosilla nº 21, se presenta Inevitable voz: el último libro de Milagros Salvador, una poeta de larga trayectoria, verso delicado y mente culta.
Y tengo el placer de hacer la presentación del libro junto a Pablo Méndez, poeta-editor de Vitruvio, junto a todos aquellos que quieran acercarse a degustar un ratito de poesía entre amigos.
Os dejo con uno de los poemas de Inevitable voz
El color de los días
Tienen los días color de enamorado,
un aviso de sombra que amenaza
el paso de las horas,
el miedo envejecido que puso la experiencia
en saber esperar,
y que perdió y no recuerda dónde,
el brillo de los campos,
la figura soñada de cualquier ilusión,
porque el tiempo nos vence en la batalla,
y han enmudecido las campanas de gloria.
martes, noviembre 10, 2009
Presente.
¿QUÉ?
El Festival Eñe (el festival de literatura de Madrid)
¿DÓNDE?
En el Círculo de Bellas Artes, calle Marqués de Casa Riera nº 2
¿CUÁNDO?
Los próximos días 13 y 14 de Noviembre (viernes y sábado, respectivamente)
¿PORQUÉ?
Porque habrá más de 60 actividades entre conferencias, conversaciones, mesas redondas, talleres, música, cine y actividades infantiles. Porque, entre otros, estarán: Céspedes, Gamoneda, Pombo, Panero, Llamazares, Silva, Mestre, Bonilla, Madoz y un montón de gente más.
¡Para no perdérselo!
Más información: www.revistaparaleer.com
¿QUÉ?
El Festival Eñe (el festival de literatura de Madrid)
¿DÓNDE?
En el Círculo de Bellas Artes, calle Marqués de Casa Riera nº 2
¿CUÁNDO?
Los próximos días 13 y 14 de Noviembre (viernes y sábado, respectivamente)
¿PORQUÉ?
Porque habrá más de 60 actividades entre conferencias, conversaciones, mesas redondas, talleres, música, cine y actividades infantiles. Porque, entre otros, estarán: Céspedes, Gamoneda, Pombo, Panero, Llamazares, Silva, Mestre, Bonilla, Madoz y un montón de gente más.
¡Para no perdérselo!
Más información: www.revistaparaleer.com
miércoles, noviembre 04, 2009
Pasado.
“Esta noche he tenido un sueño”
Martin Luther King
Las luces de la madrugada calientan el gélido ambiente prenavideño mientras los pasos resuenan sobre las aceras. En las esquinas, cuerpos doblados rinden tributo a los dioses de la desmesura en ritos de vómitos. Los neones contraen y dilatan las pupilas caminantes que embocan las pisadas hacia un final de trayecto misterioso.
Nadie duerme. La fuerza de la euforia firma épicas frases que retumban al eco de los viejos edificios, sobre esas fachadas mortecinas que relumbran al inicio de los crepúsculos y esperan su hora de renacer cuando llegue el rocío de la mañana. A pesar del bullicio, las pisadas tañen como campanadas triunfales de iglesias abandonadas. Se repiten, machaconamente, a ritmo más lento que los pensamientos de las figuras que bajan la cuesta de la calle. Nada existe en el entorno ruidoso excepto la felicidad de la cercanía a un cuerpo conocido.
La noche es noche, pero podría ser mañana radiante de oscura incertidumbre. O quizá nunca. Y todo fuese un sueño que, pedazo a pedazo, se dejase tocar como recompensa a los sentimientos que afloran en la iluminación artificial.
Hoy hay dos gotas que se pierden entre el río de la gente.
…/…”¿Porqué quien ama nunca
busca verdad, sino que busca dicha?
¿Cómo sin la verdad
puede existir la dicha?. He aquí todo.”
Claudio Rodríguez
“Esta noche he tenido un sueño”
Martin Luther King
Las luces de la madrugada calientan el gélido ambiente prenavideño mientras los pasos resuenan sobre las aceras. En las esquinas, cuerpos doblados rinden tributo a los dioses de la desmesura en ritos de vómitos. Los neones contraen y dilatan las pupilas caminantes que embocan las pisadas hacia un final de trayecto misterioso.
Nadie duerme. La fuerza de la euforia firma épicas frases que retumban al eco de los viejos edificios, sobre esas fachadas mortecinas que relumbran al inicio de los crepúsculos y esperan su hora de renacer cuando llegue el rocío de la mañana. A pesar del bullicio, las pisadas tañen como campanadas triunfales de iglesias abandonadas. Se repiten, machaconamente, a ritmo más lento que los pensamientos de las figuras que bajan la cuesta de la calle. Nada existe en el entorno ruidoso excepto la felicidad de la cercanía a un cuerpo conocido.
La noche es noche, pero podría ser mañana radiante de oscura incertidumbre. O quizá nunca. Y todo fuese un sueño que, pedazo a pedazo, se dejase tocar como recompensa a los sentimientos que afloran en la iluminación artificial.
Hoy hay dos gotas que se pierden entre el río de la gente.
…/…”¿Porqué quien ama nunca
busca verdad, sino que busca dicha?
¿Cómo sin la verdad
puede existir la dicha?. He aquí todo.”
Claudio Rodríguez
jueves, octubre 29, 2009
Presente.
Mañana se entrará en el cuadrante 589PT74. El universo, en lugar de encogerse, se agranda por momentos y la infinitud del espacio expande sus tinieblas tras el biombo azul de la atmósfera. Deja detrás de si unas palabras dulces, unos ojos oscuros y un relato en primera persona en un nuevo cuaderno de bitácora (esas intrascendencias crípticas y anacrónicas que saltan por el pensamiento como pulgas al perro)
No puede decir algo más: nada más puede decir que no se haya repetido, machaconamente, en las últimas épocas y sea inadecuado para los oídos tenues receptores de susurros. El agua huele a nenúfares y el aire sabe a distancia con abrazos (esa distancia gigantesca que se acorta con el hilo de las voces) Abrazos castos de sentimientos dormidos en cabellos, con pulcritud y asepsia, con la incógnita de la duda cierta (saber lo que se sabe) vestida de polen etéreo.
Mañana se entrará en el cuadrante de Orión y las estrellas bailarán sobre la proa valses oníricos en corazones aventureros.
Hasta el infinito.
../..”Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.”
José Agustín Goytisolo
Mañana se entrará en el cuadrante 589PT74. El universo, en lugar de encogerse, se agranda por momentos y la infinitud del espacio expande sus tinieblas tras el biombo azul de la atmósfera. Deja detrás de si unas palabras dulces, unos ojos oscuros y un relato en primera persona en un nuevo cuaderno de bitácora (esas intrascendencias crípticas y anacrónicas que saltan por el pensamiento como pulgas al perro)
No puede decir algo más: nada más puede decir que no se haya repetido, machaconamente, en las últimas épocas y sea inadecuado para los oídos tenues receptores de susurros. El agua huele a nenúfares y el aire sabe a distancia con abrazos (esa distancia gigantesca que se acorta con el hilo de las voces) Abrazos castos de sentimientos dormidos en cabellos, con pulcritud y asepsia, con la incógnita de la duda cierta (saber lo que se sabe) vestida de polen etéreo.
Mañana se entrará en el cuadrante de Orión y las estrellas bailarán sobre la proa valses oníricos en corazones aventureros.
Hasta el infinito.
../..”Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.”
José Agustín Goytisolo
lunes, octubre 26, 2009
Pasado.
Lamenta ser tan parco en palabras. Jura que se había propuesto escribir un montón de cosas más. Acaso un suspiro de retamas, un manojo de brisas, una brizna de quejidos o unos pedazos de nostalgias. No puede ser: el día ha sido bastante brujo y maldito, traidor y rastrero, mísero y ruin. Y se ha quedado tan vacío como la piel de un globo (tal vez las musas asienten sus traseros en los muelles desvencijados de alguna costa clandestina) y tan hueco como el corazón de las estatuas. Cat Stevens baladea en acordes añejos y la noche se transforma en días de verano y risas en la Sierra de Madrid: otro viaje a ninguna parte. En la lejanía, mundos inalcanzables esperan otros pasos: turistas de la esperanza.
Largo es el tiempo del descanso. Lee a Ángel González:
Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo
- pero luego no digas que no sabes lo que haces.
Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.
Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.
Lamenta ser tan parco en palabras. Jura que se había propuesto escribir un montón de cosas más. Acaso un suspiro de retamas, un manojo de brisas, una brizna de quejidos o unos pedazos de nostalgias. No puede ser: el día ha sido bastante brujo y maldito, traidor y rastrero, mísero y ruin. Y se ha quedado tan vacío como la piel de un globo (tal vez las musas asienten sus traseros en los muelles desvencijados de alguna costa clandestina) y tan hueco como el corazón de las estatuas. Cat Stevens baladea en acordes añejos y la noche se transforma en días de verano y risas en la Sierra de Madrid: otro viaje a ninguna parte. En la lejanía, mundos inalcanzables esperan otros pasos: turistas de la esperanza.
Largo es el tiempo del descanso. Lee a Ángel González:
Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo
- pero luego no digas que no sabes lo que haces.
Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.
Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.
miércoles, octubre 21, 2009
Presente.
Las alegrías de mis amigos son mis alegrías. Y si esa alegría se traduce en un premio de poesía como el Premio Jaén y recae en una persona como Alejandro Céspedes, se puede hablar de satisfacción inmensa.
Flores en la cuneta es el título de la joya con la que Alejandro ha obtenido dicho premio y que saldrá publicado en Noviembre por la Editorial Hiperión. Un libro original, atrevido, descarnado y desgarrado, de una exquisitez formal demoledora y con una escritura visual de alta escuela. Alejandro, como el buen vino, se va haciendo mejor con los años (aunque parezca difícil, lo es) y leerle es degustar esencia de poesía directamente en vena. Estoy seguro que no dejará indiferente a nadie.
Pero hasta que los nuevos poemas vean la luz, transcribo aquí algunas líneas de Los Círculos Concéntricos el, hasta ahora, último poemario de Alejandro Céspedes y ganador del Premio de Poesía Blas de Otero 2008. En mi opinión es el mejor libro que ha escrito (y mira que es complicado poder elegir)
También viene a colación esta cita porque dicho libro también ha sido galardonado con el Premio de la Crítica de Asturias 2009. Nunca tal Principado tuvo mejor Señor.
Yo era su gran amor. Yo era una gacela y me escondía en el bosque de niebla de la casa. Y él me hallaba. Yo era su paisaje y sus dedos las piernas de un explorador que iba buscando un oasis perdido en los sitios más raros de mi cuerpo.
Cuando yo era pez, él era red. Cuando yo era la nube él era el vendaval que me envolvía y llevaba hasta el nido de su cama.
Allí yo era su pájaro. Me daba de comer y yo abría el pico. A veces yo era miel, otras era él.
Nos quedaba la lengua enrojecida.
Como yo era una luz tuve por nombre Aurora. Yo era un ángel, sabía introducirme en la frontera microscópica que hay en los espejos y traspasar cristales sin quebrarlos.
Yo era una pomada que extendida sobre las branquias de todos sus problemas los ahogada.
"Somos nuestro secreto" me decía.
Enhorabuena, amigo. Que el Dios de la inspiración siga sembrando tu mente de versos tan brillantes para que podamos seguir disfrutándolos.
Las alegrías de mis amigos son mis alegrías. Y si esa alegría se traduce en un premio de poesía como el Premio Jaén y recae en una persona como Alejandro Céspedes, se puede hablar de satisfacción inmensa.
Flores en la cuneta es el título de la joya con la que Alejandro ha obtenido dicho premio y que saldrá publicado en Noviembre por la Editorial Hiperión. Un libro original, atrevido, descarnado y desgarrado, de una exquisitez formal demoledora y con una escritura visual de alta escuela. Alejandro, como el buen vino, se va haciendo mejor con los años (aunque parezca difícil, lo es) y leerle es degustar esencia de poesía directamente en vena. Estoy seguro que no dejará indiferente a nadie.
Pero hasta que los nuevos poemas vean la luz, transcribo aquí algunas líneas de Los Círculos Concéntricos el, hasta ahora, último poemario de Alejandro Céspedes y ganador del Premio de Poesía Blas de Otero 2008. En mi opinión es el mejor libro que ha escrito (y mira que es complicado poder elegir)
También viene a colación esta cita porque dicho libro también ha sido galardonado con el Premio de la Crítica de Asturias 2009. Nunca tal Principado tuvo mejor Señor.
Yo era su gran amor. Yo era una gacela y me escondía en el bosque de niebla de la casa. Y él me hallaba. Yo era su paisaje y sus dedos las piernas de un explorador que iba buscando un oasis perdido en los sitios más raros de mi cuerpo.
Cuando yo era pez, él era red. Cuando yo era la nube él era el vendaval que me envolvía y llevaba hasta el nido de su cama.
Allí yo era su pájaro. Me daba de comer y yo abría el pico. A veces yo era miel, otras era él.
Nos quedaba la lengua enrojecida.
Como yo era una luz tuve por nombre Aurora. Yo era un ángel, sabía introducirme en la frontera microscópica que hay en los espejos y traspasar cristales sin quebrarlos.
Yo era una pomada que extendida sobre las branquias de todos sus problemas los ahogada.
"Somos nuestro secreto" me decía.
Enhorabuena, amigo. Que el Dios de la inspiración siga sembrando tu mente de versos tan brillantes para que podamos seguir disfrutándolos.
lunes, octubre 19, 2009
Pasado.
Y nada es igual. Por más que se empeñe en transmitir normalidad, los gestos y las tonalidades delatan nuevos estados diametralmente opuestos. Resuenan en su mente Los Secretos y su Te he echado de menos hoy (exactamente igual que ayer) y el estribillo gira y gira en notas concéntricas que hacen viajar la mente a ciudades perdidas, a realidades asentadas, a la probatura con pequeños bocados de las cicatrices titilantes. Hoy es jueves (lo reconoce), añora muchísimo una poesía (vuelve a reconocerlo) y el sueño más inmediato es la utopía más irrealizable. Poeta, poeta….¿alguien lo cree?
“Sólo palabras, deseos y amaneceres próximos”
Rosana Acquaroni
Más vale olvidar. Crear la ausencia para que, por lo menos, perdure el recuerdo. No intentar retomar aquello que pueda cansar al auditorio.
Olvidar, olvidar…..Un eco lejano para el recuerdo.
Es necesario apartarse: dejar que los sueños lejanos sigan su curso.
../..”no servirán de nada los escudos
con los que me defiendo de los monstruos
y de los sueños largos y difíciles.”
Mª Luisa Mora Alameda
Y nada es igual. Por más que se empeñe en transmitir normalidad, los gestos y las tonalidades delatan nuevos estados diametralmente opuestos. Resuenan en su mente Los Secretos y su Te he echado de menos hoy (exactamente igual que ayer) y el estribillo gira y gira en notas concéntricas que hacen viajar la mente a ciudades perdidas, a realidades asentadas, a la probatura con pequeños bocados de las cicatrices titilantes. Hoy es jueves (lo reconoce), añora muchísimo una poesía (vuelve a reconocerlo) y el sueño más inmediato es la utopía más irrealizable. Poeta, poeta….¿alguien lo cree?
“Sólo palabras, deseos y amaneceres próximos”
Rosana Acquaroni
Más vale olvidar. Crear la ausencia para que, por lo menos, perdure el recuerdo. No intentar retomar aquello que pueda cansar al auditorio.
Olvidar, olvidar…..Un eco lejano para el recuerdo.
Es necesario apartarse: dejar que los sueños lejanos sigan su curso.
../..”no servirán de nada los escudos
con los que me defiendo de los monstruos
y de los sueños largos y difíciles.”
Mª Luisa Mora Alameda
martes, octubre 13, 2009
Pasado.
Ha abierto la ventana de par en par para permitir que entre algo de aire fresco que pueda sofocar el calor de la noche. Después ha puesto al día su cuadrante de operaciones (ese pequeño acumulador de prestaciones) y ha sucumbido a la tentación de recrearse en su escritura.
Otro fin de semana perdido, abandonado en la faltriquera de algún peregrino celestial que ignora sus necesidades. Lucho Gatica dice algo al reloj: le dice que no marque las horas, que la noche es perpetua y que desea que nunca amanezca. Él no suele hablar con los relojes porque son muy descorteses: nunca se detienen para escuchar ni para contestar a las preguntas y, como se descuide, le roban la vida (¿la vida era tiempo?)
A estas alturas de su caminar empieza a comprender a aquella gente madura (o que creía madura) enamorada de los boleros. Escribe a los mordaces lectores/as, que no han tenido la ocasión de darse un empacho de tal música, un consejo en forma de acción para que vayan cogiendo gustillo a la cosa. Apunte en el lateral: nunca olvidar las letras.
“Nada, sino esta ausencia infame, nuestro mundo.
Y alégrate aún de esta desgracia mientras que llega
el odio,”.../...
Juan María Calles
Ha abierto la ventana de par en par para permitir que entre algo de aire fresco que pueda sofocar el calor de la noche. Después ha puesto al día su cuadrante de operaciones (ese pequeño acumulador de prestaciones) y ha sucumbido a la tentación de recrearse en su escritura.
Otro fin de semana perdido, abandonado en la faltriquera de algún peregrino celestial que ignora sus necesidades. Lucho Gatica dice algo al reloj: le dice que no marque las horas, que la noche es perpetua y que desea que nunca amanezca. Él no suele hablar con los relojes porque son muy descorteses: nunca se detienen para escuchar ni para contestar a las preguntas y, como se descuide, le roban la vida (¿la vida era tiempo?)
A estas alturas de su caminar empieza a comprender a aquella gente madura (o que creía madura) enamorada de los boleros. Escribe a los mordaces lectores/as, que no han tenido la ocasión de darse un empacho de tal música, un consejo en forma de acción para que vayan cogiendo gustillo a la cosa. Apunte en el lateral: nunca olvidar las letras.
“Nada, sino esta ausencia infame, nuestro mundo.
Y alégrate aún de esta desgracia mientras que llega
el odio,”.../...
Juan María Calles
miércoles, octubre 07, 2009
Pasado.
Creía que la mejor solución, lo mejor que podía ocurrir, era apartarse de su vida como llegó: de improviso y cerrando lentamente la puerta. Creía que, si dejaba de escribir o de ver, sentiría su alma la misma desazón con la que uno se despierta en la cama de una desconocida después de haber pasado juntos la noche anterior: con esa angustia de lo vacío, de la frustración, y con la lengua de lija que perdura por haber bebido demasiado. Al lado de un cuerpo desnudo que, probablemente, se haya abrazado apasionadamente hace unas horas y, en ese momento, no se reconoce. En un naufragio afectivo de olas inmensas que chocan contra el arrecife del propio cerebro, en una nausea gigantesca.
Pero comprueba que, ni es él el que está sentado en el borde de la cama analizando la situación absurda, ni esa mujer es el humo que creyó poseer en unos momentos de embriaguez palpitante.
La esencia, los sueños, no son así.
../..“El caso es empezar. Yo creo que sí podemos hacerlo. ¡Pues vamos! De lo que no cabe duda, y todos lo sabemos, es que tal como vivimos estamos fracasando. ¡Vamos a intentar algo nuevo y mejor! ¡Vamos a cambiar la vida y vamos a empezar por nosotros! ¡Vamos por nosotros!”.../..
José Sacristán en “Solos en la madrugada”
El teléfono quema. Algo impide agarrar con fuerza el auricular y teclear unos cuantos números. La mañana luce fría y con sol tibio mientras crepitan los sentimientos. Lunes. Otoño.
Entre el humo de la escritura, el aire huele a verbos encadenados, herrumbre y distancia. Todo se reduce al uso y desarrollo de los sentidos; no importa si esté ciego, sordo o mudo: la vida le envuelve en el manto escarlata de los elegidos.
../..”Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.”.../..
Ángel González
../..”Viva yo en las orillas de tus atrios
y abracen mis manos tus umbrales con locura
como el último madero que flota en nuestra edad.”.../..
Juan María Calles
Creía que la mejor solución, lo mejor que podía ocurrir, era apartarse de su vida como llegó: de improviso y cerrando lentamente la puerta. Creía que, si dejaba de escribir o de ver, sentiría su alma la misma desazón con la que uno se despierta en la cama de una desconocida después de haber pasado juntos la noche anterior: con esa angustia de lo vacío, de la frustración, y con la lengua de lija que perdura por haber bebido demasiado. Al lado de un cuerpo desnudo que, probablemente, se haya abrazado apasionadamente hace unas horas y, en ese momento, no se reconoce. En un naufragio afectivo de olas inmensas que chocan contra el arrecife del propio cerebro, en una nausea gigantesca.
Pero comprueba que, ni es él el que está sentado en el borde de la cama analizando la situación absurda, ni esa mujer es el humo que creyó poseer en unos momentos de embriaguez palpitante.
La esencia, los sueños, no son así.
../..“El caso es empezar. Yo creo que sí podemos hacerlo. ¡Pues vamos! De lo que no cabe duda, y todos lo sabemos, es que tal como vivimos estamos fracasando. ¡Vamos a intentar algo nuevo y mejor! ¡Vamos a cambiar la vida y vamos a empezar por nosotros! ¡Vamos por nosotros!”.../..
José Sacristán en “Solos en la madrugada”
El teléfono quema. Algo impide agarrar con fuerza el auricular y teclear unos cuantos números. La mañana luce fría y con sol tibio mientras crepitan los sentimientos. Lunes. Otoño.
Entre el humo de la escritura, el aire huele a verbos encadenados, herrumbre y distancia. Todo se reduce al uso y desarrollo de los sentidos; no importa si esté ciego, sordo o mudo: la vida le envuelve en el manto escarlata de los elegidos.
../..”Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.”.../..
Ángel González
../..”Viva yo en las orillas de tus atrios
y abracen mis manos tus umbrales con locura
como el último madero que flota en nuestra edad.”.../..
Juan María Calles
viernes, octubre 02, 2009
Pasado.
../..”Me zarandeo sin principio ni final mientras escojo una nube al azar y la traspaso con un disparo imaginario. Me propongo hacer una seria apología del extremismo egoísta que reparte porrazos a las mejillas ultra terrenales y a las parturientas veleidades.”.../..
Boris Lubernieff
En aquella ocasión fue lo único que quedó claro. A pesar de la rapidez de las cosas, la muerte es lenta, muy lenta, y uno puede darse cuenta hasta del último detalle. Lo pensó durante el trayecto al hospital, con su cuerpo martirizándole, su abdomen reventado en dolor y los brazos y las piernas sangrando por las múltiples erosiones descarnadas. Estuvo cerca la vieja desdentada de acostarse junto a él en el lecho de los amantes, de acariciar su torso desnudo y besar sus labios entreabiertos, de introducirse en el fondo se su interior y estallar en una explosión de placer y agonía, diluyéndose mutuamente en lo profundo del infinito. Hubo entonces días en los que la añoraba.
“No sé si sabes en qué región habito
desde que aquella noche
comprendí que la noche no era oscura”.../...
Jesús Cueva
Pero vive. Vive y envía cartas rancias y amarillas como el trozo de piel ajado de un enfermo de hepatitis, un enfermo crónico que seca las llagas de su espalda con las sábanas arrugadas de algún camastro vacío.
Y vuelve a la rutina. Sigue aquí, acompañando a Dorita en el largo camino hacia Oz y sacando brillo a sus chapines colorados. Enjugando las lágrimas del Hombre de Hojalata para que no se le oxide su indumentaria, jaleando al León para que, por fin, sea un valiente, y buscando un corazón para trasplantárselo al Espantapájaros y pueda aprender a amar. Sigue aquí. Aún dura el ticket para esa atracción en la que se ha montado, la música estridente, los acordes asonantes del instante que separa el pasado y el presente de la nada. Hace tiempo que debió concluir y aquí sigue. Perpetuo.
../..”El olvido, el olvido…Un buen explorador lo definiría como la huella que siempre deja un rastro que, por muy pequeño que sea, nos conduce inevitablemente a la presa.”... /...
Boris Lubernieff
El olvido nos conduce al recuerdo, intuye el iluminado. Siempre ha tenido un miedo atroz a las despedidas definitivas, pero siempre ha creído que eran necesarias. Ahora sabe que comienza un juego llamado Redenciones en el cual el jugador principal acepta las consecuencias y hace que las causas retornen a los principios.
Sospecha que llega su turno.
../..”Me zarandeo sin principio ni final mientras escojo una nube al azar y la traspaso con un disparo imaginario. Me propongo hacer una seria apología del extremismo egoísta que reparte porrazos a las mejillas ultra terrenales y a las parturientas veleidades.”.../..
Boris Lubernieff
En aquella ocasión fue lo único que quedó claro. A pesar de la rapidez de las cosas, la muerte es lenta, muy lenta, y uno puede darse cuenta hasta del último detalle. Lo pensó durante el trayecto al hospital, con su cuerpo martirizándole, su abdomen reventado en dolor y los brazos y las piernas sangrando por las múltiples erosiones descarnadas. Estuvo cerca la vieja desdentada de acostarse junto a él en el lecho de los amantes, de acariciar su torso desnudo y besar sus labios entreabiertos, de introducirse en el fondo se su interior y estallar en una explosión de placer y agonía, diluyéndose mutuamente en lo profundo del infinito. Hubo entonces días en los que la añoraba.
“No sé si sabes en qué región habito
desde que aquella noche
comprendí que la noche no era oscura”.../...
Jesús Cueva
Pero vive. Vive y envía cartas rancias y amarillas como el trozo de piel ajado de un enfermo de hepatitis, un enfermo crónico que seca las llagas de su espalda con las sábanas arrugadas de algún camastro vacío.
Y vuelve a la rutina. Sigue aquí, acompañando a Dorita en el largo camino hacia Oz y sacando brillo a sus chapines colorados. Enjugando las lágrimas del Hombre de Hojalata para que no se le oxide su indumentaria, jaleando al León para que, por fin, sea un valiente, y buscando un corazón para trasplantárselo al Espantapájaros y pueda aprender a amar. Sigue aquí. Aún dura el ticket para esa atracción en la que se ha montado, la música estridente, los acordes asonantes del instante que separa el pasado y el presente de la nada. Hace tiempo que debió concluir y aquí sigue. Perpetuo.
../..”El olvido, el olvido…Un buen explorador lo definiría como la huella que siempre deja un rastro que, por muy pequeño que sea, nos conduce inevitablemente a la presa.”... /...
Boris Lubernieff
El olvido nos conduce al recuerdo, intuye el iluminado. Siempre ha tenido un miedo atroz a las despedidas definitivas, pero siempre ha creído que eran necesarias. Ahora sabe que comienza un juego llamado Redenciones en el cual el jugador principal acepta las consecuencias y hace que las causas retornen a los principios.
Sospecha que llega su turno.
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