jueves, febrero 07, 2013
Letras propias: Intrascendencias
Y empapados de agua y luna
Enlazados cuerpo a cuerpo
Recorrimos las espumas
Hasta el fin del universo.
L. E. Aute
Las transparencias en la pared.
La jaula del corazón y la tinta que le hace cantar.
En la lista definitiva un punto y aparte de los filtros no vividos, un paréntesis escapado que asfixia el proceso del reparto futuro, la cesta llena de momentos maduros para su mercadeo.
El proyector que mueve las figuras, títeres inalámbricos, guiñoles que abofetean discriminaciones, ectoplasmas desollados que conspiran en habitaciones llenas de cajas.
Nada establecido en las espumas, en los manantiales que se desbordan sobre las manos curiosas, en las piernas desnudas y los labios adheridos.
El universo es una calle desconocida detrás de unos cristales empañados.
Y una mujer hermosa sin estrellas.
jueves, enero 24, 2013
Letras propias: Tea o´clock
TEA O´CLOCK
Déjame tomar este último sorbo mientras noto disolverse el azúcar de tus ojos.
La tarde es fría y nos resguardamos de la rutina con las manos entrelazadas.
La tarde es nueva, como este abandonarse que entrechoca nuestros labios y devasta nuestras situaciones.
En el entorno emerge el pasado. Para no repetirlo habrá que inventar remotas lunas inexploradas, océanos desconocidos donde navegar en el misterio del comienzo, donde descubrir los recodos de cada piel, los acantilados de cada cuerpo.
Déjame que apure la última imagen de tu sombra, que inhale el rastro de tu brisa, que sorba las breves gotas tenues de tus dedos.
En el entorno, la cima de la ciudad, el poso de las verdades, el hechizo de la predicción más anhelada.
Ahora que el tiempo se mide en tic-tac de códigos de barras que pasan por las manos de las cajeras de supermercados.
Ahora que cada día que transcurre soy menos certeza y más incertidumbre.
Ahora que el mañana roza las mejillas con el rubor del miedo,
sólo quiero estar ahí para amanecerte.
Pleno de ti.
De Cuadros sin colgar
jueves, enero 03, 2013
Letras propias: Marzo marchito
MARZO MARCHITO
Días de vino sin rosas,
espinas que no vuelven
a elevarse en el viento,
gritos de resaca y magia
orgullosa, enmudecida
por el dolor de la decepción.
Sin rastro de las canciones
ni de las batallas
en las guerras perdidas.
Anécdotas, pétalos, nubes...
protagonistas impronunciables
de tanta caducidad.
Hoy, días de vino
sin rosas,
espero
en la esquina de la vida
un sentimiento
para atracarlo.
De Cuadros sin colgar
miércoles, diciembre 19, 2012
Letras propias: Thaksgiving day
THAKSGIVING DAY
No te lleves tu recuerdo,
déjalo sólo conmigo.
H.P.
He dormido tanto
que mis ojos bostezan al acorde
de un piano amanecido.
Una oración,
en plegaria de teclas mudas,
ha despertado mi lengua
siendo manto de mentiras
en mares de notas.
Si fuera humo de sueño
atravesaría el resplandor de las estrellas.
(Persigo la velocidad del pensamiento
para amanecerte)
Pero el sol de barniz ha aclarado
estas córneas dubitatibas
y no puedo
más que estirar mis brazos,
abrir mi boca,
chascar mis dedos,
reconocer
y caminar (sólo un breve paseo
hasta la próxima copa de vino)
Despierto al escuchar el anhelo de un espejo.
Si fuera humo de sueño
despreciaría mi vida para vivirte.
De Cuadros sin colgar
viernes, diciembre 07, 2012
Letras propias: Teoría
TEORÍA
Quizá estar vivo sea esto: perseguir instantes que mueren
Muriel Barbery
Desentumecía la mañana los párpados
inflados de sueño, juguetes rotos
tras discutir con la almohada.
Perseguir el reflejo de una presencia,
de unos sentimientos abrasados por la lluvia
impura de la ducha: lágrimas
bajo el mar y luto sobre la espuma.
Entonces éramos niños jugando a ser ellos.
En formación las baterías de salvas, en esa guerra
de pasteles y jilgueros asesinábamos la pureza
de los cometas que se precipitaban al universo
de las caricias.
(Cuantos más llantos anegan el ayer
menos ojos observarán el mañana).
En el juego de las probabilidades -según el sabio-
algunos éramos las fichas de los dioses.
De Cuadros sin colgar
lunes, noviembre 26, 2012
Intrascendencias
Pasado.
No sabe si estas risas en la madrugada son el bálsamo que protege las cicatrices con una fina capa de constelaciones a modo de apósito.
No sabe ver más allá de esa mar picada por el viento, más allá de esa luna incompleta necesitada de cirugía, más allá de ese aturdimiento nebuloso después de dos botellas.
Y así la demagogia, delante del escaparate impúdico de la distancia, repite frases hechas: se ama como nunca y se pierde como siempre.
No sabe si el silencio puede ser el alguacil de lo que ya no se quiere que exista, el carcelero de la lengua quebrada que se ofrece a otro aliento.
Pero sabe que antes de rehabilitar aquellos besos apuntalados por los labios, otros sueños construyeron nuevos besos con el breve escenario que da la huida, con el maquillaje del abandono.
Y lo que antes era vidrio ahora es roca.
Y lo que antes era aurora ahora es tumba.
Y lo que antes eran pétalos ahora son tinieblas.
No sabe, hoy, ver más allá de ese silencio incomprensible que flota trémulo sobre la noche.
No sabe, hoy, porqué el alma cruje como un viejo barco y rechinan las mentiras como botes salvavidas durante un naufragio placebo.
Cuando encalla el cuerpo en los arrecifes de la derrota.
.../...debes saberlo ahora que recuerdas:
jamás llegará nadie a este lugar.
Antonio Colinas
jueves, noviembre 08, 2012
Letras ajenas: Adrienne Rich
Porque ya no somos jóvenes, las semanas han de bastar
por los años sin conocernos. Sólo esa extraña curva
del tiempo me dice que ya no somos jóvenes.
¿Caminé yo acaso por las calles en la madrugada, a los veinte,
con las piernas temblandome y los brazos en éxtasis más pleno?
¿Acaso me asomé por alguna ventana buscando la ciudad
atenta al futuro, como ahora aquí, esperando tu llamada?
Con el mismo ritmo tú te aproximaste a mí.
Son eternos tus ojos, verde destello
de hierba salvaje refrescada por la vertiente.
Sí. A los treinta creíamos ser eternas.
A los cuarenta y cinco deseo conocer incluso nuestros límites.
Te acaricio ahora, y sé que no nacimos mañana,
y que de algún modo tú y yo nos ayudaremos a vivir,
y en algún lugar nos ayudaremos tú y yo a morir.
(De Veintiún poemas de amor)
martes, octubre 30, 2012
Letras ajenas: Rafael González Serrano, Siempre la feria
No hay quinto malo.
Y si el quinto (libro, me refiero) se aparta de lo escrito anteriormente, pues tendremos un nuevo campo donde abonar estadísticas y comentarios.
Siempre la feria (Editorial Celesta 2012) es la primera novela de Rafael González Serrano después de cuatro poemarios anteriores (Presencias figuradas, Manual de fingimientos, Insistir en la noche y Mapa del laberinto) aunque todo conduce a que podamos leer un ensayo novelado con un rico lenguaje y una tonalidad variada.
Las disquisiciones, críticas, observaciones, descubrimientos y apreciaciones de un autor imaginario en una feria del libro cualquiera (pongamos que habla de Madrid) son motivo, para nuestro escritor, de rasgar, como una cortante navaja, temas como autores, editores, medios, premios, tertulias y grupos, políticos, apariciones públicas, la crítica, la creación... (pág. 178)
Por una vez, Rafael González salta desde el observatorio de lo alto de la sala de anatomía para desmembrar, tajo a tajo, los temas antes referidos. Y, como un perfecto cirujano, encuentra el lugar exacto donde clavar el bisturí para llegar al lugar adecuado y dar con la dolencia concreta.
Con una ironía tremenda, cínica y descarnada en ocasiones, Siempre la feria es un alegato a la rebeldía literaria visto por uno de los suyos, por uno de los nuestros: un sufridor que intenta vivir de esa literatura a la que tantas zancadillas y tantas malas compañías le cobijan. Su estilo directo, analítico y tajante también, contribuye a la forma idónea para relatar las grandezas y las miserias de todo lo que rodea a este mundo tan especial que sólo el que lo ha vivido puede contarlo detalladamente.
Ha sido una grata sorpresa ver como Rafael González se desenvuelve tan bien (¡también!) en un género en el que no se nos había mostrado hasta ahora. Todo para, como dice su protagonista: puede que haya puesto en solfa unos cuantos aspectos de este nuestro encantador mundillo, aireando un poco los pecados, pero he sido discreto con los pecadores.
Mejor leedlo y opinad.
lunes, octubre 15, 2012
Intrascendencias.
Pasado.
Porque ya todo es pasado y apenas algo se escribe en la noche.
Porque desde hace siglos nada murmuran las letras en sus ojos, y las musas lejanas flirtean con nuevos inquilinos de otras tierras, de otros acentos.
Porque el olvido es ley y la distancia su moneda.
Porque todo tiende a su cauce, a su recto designio, a su recuerdo primero (prólogo del desastre)
Porque no volverá a llover en la madrugada, como entonces.
Porque cualquier canción hablada sonará en la bóveda del pensamiento y con ella, la imagen.
Porque nunca dijo aquellas palabras esperadas y, sin embargo, sentidas.
Porque ya es tarde.
Y apenas algo más se escribirá en las futuras noches.
Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora,
donde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Luis Cernuda
miércoles, octubre 10, 2012
Intrascendencias
Pasado.
Tal vez sólo me quede esta manera
Debía de ser otoño.
Lo recuerda
porque caían las últimas hojas de su diario y su aspecto se tornaba clandestino
y plomizo, como el gris de los días sobre la espalda de las palomas.
Debía de ser
otoño.
Lo recuerda
porque todo conducía a la ausencia punzante, a la niebla confusa y a los
erráticos reproches enredados en malinterpretaciones, a los mensajes de excusa,
a las noches de lectura sin papel, a las líneas mudas, invisibles.
Fue época
de perseguir soplos y murmullos, aguas, remolinos y nubes. De marcar los
límites del futuro con estacas carcomidas y redes oxidadas: sólo un empujón
arrastraba a la libertad.
Debía de ser
otoño.
Lo recuerda
porque el amor se hizo átono y en el
sortilegio de la noche voló con las plumas rotas en la última caída, antes del
vacío, para estrellarse detrás de otros muros, entre otras letras, sobre otros
espacios.
Y sin música.
Con todos
los secretos mostrados ante el mundo que nunca le acogería.
Desde aquel último otoño.
de decirte las cosas,
recurrir al lenguaje estilizado
de la palabra escrita.
Ariadna G. García
jueves, octubre 04, 2012
Letras propias: Madrugada en la ciudad
Presente.
MADRUGADA
EN LA CIUDAD
Consiénteme que filosofe
sobre tu pecho y empantane
tu vientre de amaneceres.
Que inunde tu mente de posos
y llene tu interna materia
de frágiles incógnitas.
Abasteciendo mi oscura soledad
por la luz de esos tibios albores.
Y, sin más rodeos,
empacharnos de lujuria
y no hacer el amor.
Hasta morir.
De Rastros perdidos
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