martes, noviembre 12, 2013

Letras propias: Intrascendencias.


Ofrecí un paraguas para las nubes llorosas,
un bastón de nenúfares para los rayos,
una barca para el mar dolido,
una armadura de pétalos para la batalla,
un silencio aterciopelado para la fiesta de clausura,
un pedazo de sonrisa para el abrazo clandestino,
un dátil de porcelana para adornar el frutero,
un paseo para rumorear bajo el silencio de los álamos,
un beso contrabandista y asaltante,
un trocito de polvo de estrella arrinconado,
el último estertor de la alegría,
un retal de futuro grapado a un billete hacia la felicidad, 
otra oportunidad a la esquina de las citas,
una muerte a la muerte
y la vida para la vida
(¿nacerá?)

No sé porqué este empeño de mezclar lo imposible con lo posible
si la respuesta duerme bajo las sábanas de lo desconocido
y aún no ha caminado el nuevo tiempo de ojos rasgados
desde el amanecer que rompe miedos antiguos. 

Ofrecí al nuevo día un sueño
y me trajo tu mano.

viernes, octubre 25, 2013

Letras propias: Intrascendencias.


Variaciones sobre el sueño de una mujer.
  
Hoy toca idolatrar a la diosa Pereza (¿es una canción conocida lo que escucho en mi entorno?) con la pasión de los desesperados.
No hay motivo alguno que delimite una funcionalidad o consecución diferente: todo sigue igual y ya es complicado discernir los conceptos.
La vida es demasiado previsible.

Llueve.
Llueve sobre el cristal del coche y sobre el minutero del reloj que me recibe a estas horas.
¡Estas horas!
Estas horas en las que parece que la vigilia se adueña de la racionalidad y todo sigue lejano, silencioso, guardando las apariencias a la rutina, traspasando la distancia, esculpido.

He recordado el sueño que tuviste anoche y he podido sonreír.
No creí ser protagonista de historia alguna y el subconsciente hace que aparezca entre las líneas de tus escenas, sobresaliendo entre las dunas de tus madrugadas.
He podido sonreír mientras tu voz lo relataba.

Discutes y justificas.
Achaco la pesadilla narrada al exceso de alimento durante la cena.
Te escudas en divagaciones.
Ataco tus argumentos mientras vibra el piercing de tu nariz.

Y me propongo escribir algo banal de esta anécdota absurda, con tu voz en la distancia  testificando como si fuera un relleno añadido al pastel del libro que leíste hace unos días: un relleno de distinto sabor y con distinto aroma.

Sigo siendo un artesano de lo pueril, un albañil de lo endeble.
Pero he podido sonreír, agradecido por los instantes regalados.

Ahora ya sabes cual es mi labor en los intervalos perdidos con los que el tiempo me derrota: construir quimeras ante el silencio.

Ya sabes de mi dolor, de mis herramientas.

Pero nunca sabrás quién soy.

martes, octubre 22, 2013

Letras propias: Un tiempo de adiós.



No se porqué tengo
la sensación de que me observas. Ahora
que tu recuerdo es vago y duerme
bajo los soportales de la ausencia,
todo diferido,
intento explicar los compases de esta danza.
  
Soy un bailarín de alquiler
esperando que alguien me contrate.

                    De Un tiempo de adiós.

martes, octubre 08, 2013

Letras propias: Intrascendencias.



../..Digamos, simplemente, que prefiero expresarme con letras a hacerlo con palabras, por una extraña manía que ha ido acrecentándose en el tiempo (y soy demasiado mayor para cambiar)../..

Fueron las primeras frases que escribí, las primeras intrascendencias.
Recuerdo que era el año 2002 (o 2003: sabes que soy un desastre para las fechas) y comenzaba una cascada de escritos cuya única lectora eras tú.
Recuerdo, también, que mi maleta estaba repleta de palabras, de sensaciones, y cargaba con ella por las calles como un vagabundo que llevase su casa a cuestas; sin rumbo ni destino.
Y tú me ayudaste a llevarla.
Fueron días de descubrimientos, de observaciones, de viajes y reencuentros. No existía la distancia y el mundo era un acuario inmenso donde nadábamos entre corales y tiburones.

Lo importante, la magnitud equiparable al infinito, es mostrar el pecho (por dentro, ya que exteriormente más vale taparlo), cerrado durante lustros, al espejo de las palmas de unas manos, y no sentir dolor. Lo importante es que…

Miles de letras que ocuparon un espacio vacío. Como ahora ha quedado vacío el recuerdo de aquellos días de plomo y plata, de incorrecciones, de huidas crepusculares y actos socialmente aceptados.
Si no fuera por lo escrito hubiera olvidado todo, tal y como pude olvidar tantos detalles.
La memoria es un hilo fino que se parte ante el descuido y la dejadez, ante la conservación del raciocinio, anta el posible crujir de la salud mental: un mecanismo de defensa para el dolor.

Bajo los cirros de las nubes, donde lo inalcanzable tiene un nombre y la vida un adjetivo. Más arriba de la pared en la cual escribí mi primer poema con el carbón ennegrecido de una hoguera apagada.
Un poco más arriba

La distancia engendra olvido: no todo el mundo lo sabe. Yo lo descubrí.
El tiempo reposó todo aquello y la vida se convirtió en un bucle que absorbía todo lo que encontraba a su alrededor.

Hasta hoy.
Donde el presente es un agujero negro que socava esta nueva era de incógnitas y preguntas, de incertidumbres y aislamientos
Y el bucle se funde con el caos.
Y mi vida es un tránsito sin meta definida, a mi pesar.

A estas horas de la tarde y con la tristeza a la vuelta de la esquina, relleno el último folio con fachadas nuevas sobre cimientos antiguos

Sé que me escuchas.
Sé que abriste el último libro que escribí y te detuviste en algún pasaje conocido.
Sé que, aunque no sonrías como siempre, tus ojos cerrados atienden los susurros de estos últimos pensamientos que te traslado mientras te observo, dormida, dentro de tu féretro.

Y que me estás preguntando cómo me va la vida, cómo camina mi futuro con esa mujer de la que te hablé la última vez y que me había vuelto a abrir la puerta de la sonrisa, cómo está el pequeño Mario, cómo mis poemas.

No puedo decirte gran cosa: corren tiempos de mudanzas e incomunicaciones.
Y me siento tan inseguro…
Y la única certeza es que ya no podré contarte algún secreto, ningún desenlace.
Nunca fue más ingrata la muerte.
Nunca nadie volverá a nombrarme como me nombraste.

Ahora, como entonces, una cita.
Extensible a la realidad, a lo actual.
Como siempre.

Descansa en paz.

“De tu vida sólo me diste un instante. Tengo la certeza de que, pese al pasado y pese al futuro, en el latido eterno de ese único instante de nuestras vidas, me amas”
            Jeremy Irons en La Caja China 


miércoles, septiembre 25, 2013

Letras propias: Sin título (óleo sobre pena)



SIN TÍTULO (óleo sobre pena)


                                               
                          Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
                          La noche está estrellada y ella no está conmigo.
                                                             Pablo Neruda


Basta un instante para una pérdida,
para  que la caricia abandone los labios
cerrando un ciclo casi inexistente.

Y ahora que los recuerdos son espasmos incontrolados,
que el dolor se atraganta como sangre seca
arañando el miedo por sentir más miedo,
no importa saber qué fue de la verdad
o de las ilusiones que flotaban en la cima de la distancia.

Ahora no importa si falta la respiración
para seguir viviendo desde algún resquicio.
Porque ya no habrá más viernes de baladas
y se ha borrado el seis de septiembre del calendario
ahogándose como un fantasma
que no volviese la vista al futuro.

Falta el sol de las tardes de verano,
el perro brincando sobre los guijarros,
la niña recostada en los brazos clandestinos
y tus ojos quemando mi silueta en las despedidas.

Y el poema que te hizo llorar.

En realidad, no sé por qué te lo dejo escrito.
No sé por qué me empeño en ser enredadera de fotografías,
inquilino de bares y casero de recuerdos,
si me derrumbo con la brisa de un guiño
y espero a la aurora para dormir
sin dormir,
si mi vida ya no depende de mensajes
aunque espero
nuevos mensajes que suenen a futuro,
a gritos de madrugada y latidos callados.

Nunca llevaste tus pasos hacia un camino
llamado perdón. Nunca imaginaste el poder
de la memoria, de lo que nunca se apaga,
amor,
y son ascuas quemando las entrañas.


El dolor, a veces, es exquisito
y nos elige para ser privilegiados comensales.

Y ahora que los días son puntos suspensivos
siguen callados los mensajes de futuro,
mudos,
como restos desolados de los escombros
que viven en el paisaje de nuestro recuerdo.

No sé, en realidad, por qué te escribo este poema
si puede que nunca lo leas desde tu ausencia,
río sin desembocar.

                      De Cuadros sin colgar

                             

miércoles, septiembre 11, 2013

Letras propias: Futuro en gris



FUTURO EN GRIS

Cuando vuelvas de este viaje,
cuando tu corazón bostece y piense
que no hay salida donde existir
y te aburran las aventuras buscadas,
los mensajes rotos
o las fotos desconocidas.

Cuando vuelvas de este viaje
y resbalen verbos en los reflejos
de las materias cotidianas
y los conocimientos sean insomnios
tuyos transmitidos a los míos,
en tanto que la luz mienta
en la permanencia y el pecado.

Cuando vuelvas y el tiempo erróneo
traduzca las palabras que dijiste,
los besos recibidos en lluvias sin pulso
o los guiños de la equivocación,
dormirán, entonces, en el corazón vacío
los cuadros sin colgar que nunca viste,
las escenas y los resúmenes
que plegaban las sábanas
y las partituras escritas.

Nada podrá desprenderme de tu recuerdo,
ni el dolor, ni la penitencia que asimila el olvido,
que emborrona mi desnudez y mi debilidad
con las definiciones del tacto abrasado.

Soy el primogénito hambriento de la pena.

Por eso,
cuando vuelvas de este viaje
dejaré que mis labios digan algo
más allá del sacrificio transcurrido
-que prestó el error de los atardeceres
al polvo de las páginas-
intentando que esta soledad no marchite
el resto del tiempo del vivir sin ti.

Para poder seguir sorteando
estas imágenes que duermen sobre el suelo,
sobre los detalles olvidados
de tu corazón perdido en la distancia.

                                   De Cuadros sin colgar



martes, agosto 20, 2013

Letras propias: Caleidoscopio


CALEIDOSCOPIO

Después de la siguiente curva
un rayo de luz que ciega el asfalto,

Sólo el número infinito de variables
implica la aparición del dolor.

Después de la siguiente curva, un cambio de rasante
en la efeméride de lo sustancial.

Distancia.
Materia difusa equilibrada en kilómetros por hora.
Distancia.
Efeméride en la materia.

La siguiente curva con el número infinito de variables.
La sugestión del dolor en lo sustancial.

Jueves.

La aparición cegada del equilibrio en la distancia.
Un rayo de luz en el punto muerto del dolor.


después de la siguiente curva.

                                         De Cuadros sin colgar


sábado, agosto 17, 2013

Letras ajenas: Mahabharata



Consejos de Krishna a Arjuna

Calor, frío, dolor, placer...
todo brota del contacto sensual, Arjuna.
Empiezan y terminan.
Existen sólo en el momento.
Debes aprender a soportarlos.
El hombre a quien éstos no pueden distraer,
el hombre que se mantiene firme ante el dolor y el placer
es el hombre que logra la serenidad.

Lo falso siempre es falso,
lo verdadero siempre es verdadero.
Los que conocen la verdad lo saben.
Y el ser que impregna todas las cosas es imperecedero.
Nada corrompe al ser imperecedero.

Compara dolor y placer, ganancia y pérdida,
victoria y derrota.
Y lucha.
De esta forma la culpa no existe.
En esto no hay desperdicio de un trabajo a medio hacer,
ni resultados contradictorios.
Una pizca de esto elimina un mundo de temor.
En esto sólo hay auténtica coherencia.
Mientras, los esfuerzos de los confundidos se dividen en
múltiples ramas y se llenan de contradicciones.

Tu deber es trabajar, no cosechar los frutos del trabajo...

El desear engendra el apego,
del apego nace la codicia,
y de la codicia, la ira.
La ira conduce a la confusión
y la confusión mata el poder de la memoria.
Con la destrucción de la memoria
tus elecciones son imposibles
y, cuando la elección moral falta, el hombre se destruye.

La mente es un mono con los sentidos embotados;
destruye el discernimiento como una tormenta agita
las barcas en un lago.


jueves, agosto 08, 2013

LETRAS AJENAS: PACO MORAL



SIN IMPRESIÓN, SIN HUELLA

Nada más que la ausencia de tu dolor me habita.

Y esas marcas oscuras que buscas en mis ojos
delatan la vigilia de las horas sin verte,
la ausencia de tu llama,
los siglos que se pasan sin saber de tu vida.

Sin huella, sin impresión, sin nada
corpóreo a lo que asirme,
te extraño hasta la angustia.

Bastaría una caricia
y el sol que anuncia abril tendría sentido.

                  De Frutas y banderas (Vitruvio 2013)

martes, julio 02, 2013

Letras propias: Figuras en el andén



FIGURAS EN EL ANDÉN

La ausencia es un número inexacto
del volumen que ocupa un cuerpo
en el momento quebrado de la despedida,
bebiendo alcohol en las barras del barrio
o montando detrás del anochecer
con destino a una estación de cercanías.

Nada hay que delimite un desencuentro,
nada hay que no sea una imagen congelada
en el flujo inconstante
de la sensación de tener un todo
sin preguntas extrañas y sin porqués.

Rememorar un adiós
donde la luz ya se arrastra
en el despertar,
donde los sonidos se repiten
con el tañer de los momentos,
y los ojos semicerrados
apartan la bruma que les envela
para reconocer,
o recordar,
las cartas a los Corintios,
los versos de Pessoa
o la ruina aconsejada.

Porque todo huele a sueño
en el frío de esta anochecida
que busca las grietas textiles,
que filtra los fluidos secos y acorchados,
donde nuevamente los espectros,
o el infortunio,
remueven el viento de las catenarias,
el corazón opaco,
le desdicha evanescente.

Y aún no fuera posible en la despedida
la memoria quemada,
el pasado en cicatriz,
el naufragio de la estima,
la desnudez artificiosa:
todo instante derribado
que aún fuera posible
en la pregunta reciente.

Cuando la luz ya se arrastra
bajo la misma oscuridad,
y el descenso
y la contemplación
perfuman los caminos del alma
en el límite de la imprecisa
y encendida
línea del horizonte.

Cuando se abandona un cuerpo
sobre el andén.

                      De Cuadros sin colgar


miércoles, junio 26, 2013

Letras propias: Pincelada a una mujer



PINCELADA A UNA MUJER

A veces escaparás de la nostalgia.

Pero nadie puede vivir
sin melancolía.

O viceversa.

           De Cuadros sin colgar