domingo, marzo 04, 2018

Nonsenses II




¿Cuál es la diferencia entre literatura y realidad?
¿Qué deseo fuerza a lo inamovible a ser trasladado desde el principio hasta el repudio?

No hay fuerza que imagine el poder de lo ilusorio. Ni canción que lo interprete.

El puente más sólido entre las orillas de dos formas de vivir es aquel formado por las diferencias, aquel que se tiende cuando hay proyecciones.

El puente más frágil entre las orillas de dos formas de vivir es aquel formado por coincidencias, aquel que se rompe cuando las intuiciones derivan en catástrofes.

Boris dice que todo pudo haber sido mejor. Que en las situaciones siempre influye una buena dosis de mala suerte, un designio predicho cuyo final es imposible de modificar.

Desde aquella frase, que el eco se empeña en repetir como si fuese un mantra o un estribillo, la sentencia está dictada y poco importa ahora preguntarse porqué.

¿Esto no iba a ningún lado?

Los motivos sobran: ¿qué más dan?, ¿qué importan?, ¿a qué preguntarse nada?

¿Cuál es la diferencia entre literatura y realidad?
¿Qué deseo incitó el génesis o la equivocación pensando que todo iba a ser distinto, cuando todo era igual que siempre?

Cuando todo era igual que nunca y la maravilla del principio se transformó en la normalidad de siempre.
Cuando el príncipe se convirtió en rana y la princesa no quiso ser rescatada.

Esa fue la diferencia: la literatura nunca se convierte en realidad.

Y amaneció otra vez.
Y vivieron felices y comieron perdices.

Por separado.


martes, febrero 27, 2018

Nonsenses


   Joel Fleishman duda entre salir al frío o tomarse la última con Holling.

   Los días son iguales en Cicely y la monotonía ha cuajado como las últimas nieves.

   En la distancia planea un escenario donde nunca se representará función alguna y pronto oscurecerá en un entorno de auroras boreales.

   Sólo hay que viajar, decían, para llegar donde te pondrán puertas. Donde la realidad te escupirá en los momentos como si fueras una pesadilla en la vida ajena. Donde las mentiras hablarán como si fueran las mismas realidades.

   En el pueblo, (¿era un pueblo o una ciudad pequeña?), se reniega de la existencia pero se sigue apostando por ella. Por la sumisión de la comodidad o la aventura de lo efímero: dos polos que se atraen y se repelen.

   Joel Fleishman sabe que las opiniones cambian como el viento en Alaska, que lo que fue novedad ahora es rutina parsimoniosa o, peor aún, olvido.
   Todo es olvido desde que se decide que así sea.

   Desde que se decide que lo viejo es prescindible y es mejor coleccionar algo nuevo.

   Y que la queja tatuada nunca se borrara por mucho que se frote con palabras sin jabón.
 


Doctor en Alaska. No quiero. Northern Exposure.

jueves, febrero 15, 2018

Correspondencia ordinaria 9




LA DAMA DEL LAGO

El miedo concluyó apresando el ahora,
las anécdotas, el aire, las cinco
de la madrugada y la huida muda
tras la última frase ventisca.

Se cargó el futuro de expectativas,
comprobando que no fueran sangre
mojada, anudando los instantes
hasta hacer cuerdas colgando del tiempo.

Yo quise percibir los ojos ausentes,
beber los silencios del pensamiento,
gastar las provisiones de aquel nunca
para morir en otra nueva etapa.

Estudié la prosodia de los guiños,
la escarcha y el interior de la sombra,
tatuando lágrimas en cada pecho
con la propuesta de lo que no sería.

Quedó una sombra agachada que toma
la sinsustancia de lo que queda al cortar
una página del cristal forzado,
añicos de los versos tristes de hoy.

Ventanas entornando los párpados
enmudeciendo mi figura en la marcha.
Miro sin decir. Puede que mañana,
cuando ya no esté, olvides mi nombre.


martes, enero 23, 2018

Letras ajenas: Rafael González Serrano


Porque la aproximación y el desencuentro se dan cita en nuestra cotidiana aventura de la vida, pues las expectativas, los deseos, los proyectos o, incluso, las ilusiones, nos constituyen.

Las palabras que ilustran la contraportada balizan la situación que nos encontraremos cuando la ruta de la lectura de este libro nos derive a la tormenta.

Cruzar puertas traseras no es un huir de los hechos principales que catalogan la existencia. De hecho, es un afrontar la realidad onírica que marca el tercio de varas con el que nos castiga la vida. No, no huye el poeta de su viaje: descubre su rostro para dejar que lo golpee la rabia de lo cotidiano.

Cruzar puertas traseras es un libro maduro, real. Cincelado a golpe de recorrer etapas que nunca se dan por perdidas, de respiraciones asfixiantes que nunca ahogan porque se puede con/contra ellas.

No hay que mostrar, se lee en Rafael: hay que sugerir. Hay que bucear dentro de sus letras para llegar al fondo de sus sentimientos y aguantar la apnea en unas imágenes que oxigenan a pesar del efecto de angustia que traza en pinceladas.

Ventanas entornadas, Alcobas paralelas, Escaleras furtivas y Callejones traseros. Cuatro partes adjetivadas que catalogan un todo con la sutileza de un pintor de miniaturas, delineando, milímetro a milímetro, las ojeras de un héroe diminuto. Héroe cotidiano que habita moradas internas y vive en metáforas que, a veces, no son bellas ni ideales.

            Acecho

Desde aquí,
donde átomos invisibles generan
una red de transparencias,
observas un afuera
que no es sino un espacio
de interiores desterrado.

Y desde ese universo
te responde tu propia mirada,
convertida ya en simulacro
de pupilas ajenas
que se deslizan sinuosas
y fugaces por la frontera
de una calle;
                    la misma
que te reta a descifrarla.

La calle, la acera, la alcoba, la puerta, las paredes, el tabique, la ventana, las escaleras, el portal...
Los elementos cotidianos de un edificio son las mantas que nos cubren, la piel que nos cobija, los pasos que nos llevan y el camino que afrontamos.
En la superficie: el personaje, el amor y la soledad (aunque sea multitudinaria).
En el fondo: un excelente libro de una nueva etapa.
En lo profundo: el poeta desnudo.
En todo: la palabra y la imagen.

Te delata tu olor:
un estigma de cloro
y fibra lacaya.
La herrumbre te acusa
en un aquelarre
de pasado y deshonor,
y un tesoro de polvo
seduce a las acuarelas de
las flores marchitas.
Eres la esencia de
los colores fenecidos y
de las frecuencias
disipadas en rumores.




martes, agosto 22, 2017

Letras ajenas: Jackson Browne





THESE DAYS


Well I´ve been out walking
I don´t do that much talking these days
These days
These days I seem to think a lot
About the things that I forgot to do for you
And all the times I had the chance to.

And I had a lover
It´s so hard to risk another these days
These days
Now if I seem to be afraid
To live the life that I have made in song
Well it´s just that I´ve been losing so long

Well I´ll keep on moving, moving on
Things are bound to be improving these days
One of these days
These days I´ll sit on corner stones
And count the time in quarter tones to ten,
      my friend
Don´t confront me with my failures
I had not forgotten them.



miércoles, agosto 31, 2016



EL FINAL (2)


                 A Alicia Izquierdo, que apostó a que volvería a escribir.



                              "Donde habite el olvido,
                              en los vastos jardines sin aurora;..."
                                                  Luis Cernuda


No mires las estanterías: el vacío
tiene otras formas aunque no lo aparente,
Sólo deja que tus ojos acaricien
la levedad de lo pasajero,
el hilo que sujeta el pasado
quebrándose en el presente.

Deja el polvo de las baldosas,
el sedimento de lo inacabado
que es pan de rutina sin morder.

Date la vuelta sin insistir.

Interpreta la amenaza
como el poso que tose
escupiendo a lo desconocido.
Fuera de este umbral
teclean sus costillas los esqueletos
y no estás ahí para oírlos.

Sólo tienes que avanzar
hasta los retales que te visten,
dejar que los restos de las botellas
se ahoguen en las gargantas.
Sólo tienes que moler
los caminos, las mentiras, los folios
de versos garabatos que surgieron
de las traiciones evidentes.

Siéntate en alguna proa, cuenta estelas,
reverbera...
Y no preguntes.

Cierra la puerta y olvídate.




miércoles, julio 13, 2016

Letras propias: Un poema




EL FINAL (1)


Sigue caminando por esa tierra estéril
ahora que las imágenes se borraron.
Apenas importa el juego,
apenas el vacío se sostiene
cuando la escena es un proceso posible.

Ya no existes y no queda
más que el rostro difuminado
que alguien ocupa ahora
mientras retrocedes en la nostalgia.

Deja de escarbar en la culpa,
deja de recurrir al miedo y su fractura,
al espacio ingenuo situado en la incógnita.

Ya no existes.
Ya no hay conflicto.

El corazón ha borrado las respuestas
y, sin embargo, el vacío llama
a la contradicción
y se mantiene el paso que debería
estar borrado.

En esta tierra estéril
no eres más que un zapato sin pareja,
un personaje dispuesto a la deriva,
a la maternidad de los murmullos:
bórrale, quema las semillas, huye
de su espejo...

Ya no existes.
Has pagado tus deudas.


martes, mayo 31, 2016

Letras ajenas: José Luis Torrego



De vez en cuando el alma muda sensaciones, muta signos en versos o transcribe soledades envueltas en disimulos.
De vez en cuando el dolor de un poeta pasa desapercibido para todos y su silencio refleja la honestidad de no implicar sustancialmente, sugiriendo la pena sin mostrarla.
De vez en cuando la conquista es utopía, el vivir quimera y lo cotidiano cambia el pellejo.
Y surge la piel disidente: envoltorio apátrida del cansancio, esperanza de futuro, cimiento firme del continuar, verso del poeta persistente y honesto.
Piel disidente: piel humana de un poeta traslúcido.
Ante ustedes: José Luis Torrego


LE MORTE DARTHUR

Hay un día
en que dices adiós a todo.

A asistir a las damas que imploran tu brazo,
a sentarte en la vacante Silla Peligrosa,
a conceder piedad a los vencidos cizañeros,
a no arrancarles el yelmo y escindirles
la mandíbula en dos de abajo a arriba
de un hachazo.

Hay un día
en que no puedes internarte más
en los bosques que pueblan mil doncellas,
mil ciervos albos, mil contrarios torvos. El bosque
sin más senda
que la fortuna; y el destino
está siempre en lo hondo de ti mismo.

Y le dices adiós a todo.
Al filo de la roca, a la espada en el lago,
a la vaina -más noble que la hoja, pues en tu mano
impide desangrarse-;
al consejo de Merlín el Sabio, a la dulce
dama de Ascalot, que enamorada
ruega ser tu esposa, o implora
al menos ser tu paramour. Mas el cuidado
sale del corazón -le explicas-,
no puede ser forzado.

Sí, hay un día
en que dices adiós a todo.
Te retiras el yelmo,
liberas las manos del guante de cota,
dejas la roja armadura e intentas
olvidar que el Grial existe.
                   Para que exista por fin tu existencia.

Y ese día...
entre el fango y los espinos, Camelot
se anega.


Piel disidente. Editorial Lastura 2015

miércoles, marzo 23, 2016

Letras ajenas: Rafael González Serrano



A veces lo novedoso llega callado, sin roce ni palmada.
A veces los cambios se muestran en la trayectoria de lo que pudo ser habitual y giró para evolucionar.
Así ha ocurrido con el último libro de mi querido Rafael González Serrano: Leves alas al vuelo (Editorial Celesta)
Ha aparecido en silencio, como la novedad que impone pero no avasalla, con la humildad de lo exquisito que no escandaliza, en la certeza de la conciencia que sugiere.

Leves alas al vuelo es un combinado servido por un barman en el refugio clandestino de la ciudad donde impera la Ley seca. Sus versos son tragos saboreados al compás de un piano con doble fondo, en el cual se guardan los licores esenciales del pecado y los sentimientos. Su forma es la forma personal de un inventor de chasquidos y recursos, de un profeta de la realidad, de un silente enamorado, de un espectador de la vida y de la muerte.

Atrás ha quedado el poeta metafísico y oscuro, el críptico creador que nos hacía bucear en construcciones profundas llenas de sentido.
Ahora, en este libro, transcurre nuestro camino de lectura en bocanadas sencillas, en conceptos minimalistas, en iluminaciones descubiertas al trasluz de nuevas formas (duinos, aporismos o aladas)

Poco más.
Sólo la recomendación de leerlo y comprobarlo.
Y disfrutar. Mucho.


CXIII

En la derrota
se fragua el destino
alimentado.

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CXXI

En la tormenta
se funda la fuerza que
trae la calma.

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La muerte nos censura en su cita
los años que no supimos vivir.

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Desnuda,
               sin adjetivos,
la palabra tiembla
de carencias,
               se sumerge
en las tinieblas, entre
los umbrales
        del silencio, cuando
el exilio es
                una apuesta
y el único ropaje
con que envolver
                la soledad.

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                                          Leves alas al vuelo (Editorial Celesta 2015)


viernes, septiembre 18, 2015

Letras ajenas: Rafael Alberti



RETORNOS DEL OTOÑO

Nos dicen: sed alegres.
Que no escuchen los hombres
rodar en vuestros cantos
ni el más leve ruido de una lágrima.
Está bien. Yo quisiera, diariamente lo quiero,
más hay horas, hay días, hasta meses y años
en que se carga el alma de una justa tristeza
y por tantos motivos que luchan silenciosos
rompe a llorar, abiertas las llaves de los ríos.
Miro el otoño, escucho sus aguas melancólicas
de dobladas, umbrías que pronto van a irse.
Me miro a mi, me escucho esta mañana
y perdido ese miedo
que me atenaza a veces hasta dejarme mudo,
me repito: confiesa,
grita valiente que quisieras morirte.
Di también: tienes frío.
Di también: estás solo, aunque otros te acompañen.
¿Qué sería de ti si al cabo no volvieras?
Tus amigos, tu niña, tu mujer, todos esos
que parecen quererte de verdad, ¿qué dirían?
Sonreíd. Sed alegres. Cantad la vida nueva.
Pero yo sin vivirla, ¡cuántas veces la canto!
¿Cuántas veces animo ciegamente a los tristes,
diciéndoles: sed fuertes, porque vuestra es el alba!
Perdonadme que hoy sienta pena y la diga.
No me culpéis. Ha sido
la vuelta del otoño.