jueves, agosto 28, 2014

Letras propias: Pensamientos.

la mano izquierda

Elegir una corazonada.
Un pensamiento al azar.
Una calle interminable con riadas de vacío.

Acompañar la soledad con sugerencias y alcohol, escupiendo silencio, prevaricación.
Que la mano izquierda no sea siniestra y señale nuevos caminos.
                 (¿Para qué?)

La creación es un momento de debilidad, un anatema del fracaso.
Enfrentarse a los demonios del acaecer como buscándolos.

Ser John Silver en busca de utopías.


martes, agosto 05, 2014

Letras ajenas: Felipe Benítez Reyes


ADVERTENCIA

Si alguna vez sufres -y lo harás-
por alguien que te amó y que te abandona,
no le guardes rencor ni le perdones:
deforma su memoria el rencoroso
y en amor el perdón es sólo una palabra
que no se aviene nunca a un sentimiento.
Soporta tu dolor en soledad,
porque el merecimiento aun de la adversidad mayor
está justificado si fuiste
desleal a tu conciencia, no apostando
sólo por el amor que te entregaba
su esplendor inocente, sus intocados mundos.

Así que cuando sufras -y lo harás-
por alguien que te amó, procura siempre
acusarte a ti mismo de su olvido
porque fuiste cobarde o quizás fuiste ingrato.
Y aprende que la vida tiene un precio
que no puedes pagar continuamente.
Y aprende dignidad en tu derrota
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura.

domingo, julio 27, 2014

Letras propias: Cuaderno de conclusiones (16)



Se dice fragilidad, tan desfalleciendo
la luna de la mesilla.
Se dice digerir y desmayo,
víscera violeta y teclado de rosas.
Se dice casa y alimento,
poema y adiós, azogue, olvido.
Se dice hincarse, palmo y enterrar,
se dice canción: susurro, sonido y silencio.

Sobran los momentos péndulo
devorando el empecinamiento
por escribir
o comprender
lo mínimo, la razón esférica
abultando en los bolsillos.

Sobra testarudez, cuadratura,
símbolo indescifrable, guillotina
en los tobillos, trópico y meridiano,
horóscopo y religión sin dios.

Sobran hebras de los minutos,
persistencias, costados y frentes,
batallas perdidas, desplantes,
camas que no aceptan,
ocultamientos en si pero no.

Sobran apuestas y cartas marcadas,
criterios y ganas (¿de?).
Y soledad.
Y miedo.
Y todos los versos anteriores.

martes, julio 22, 2014

Letras propias: Cuaderno de conclusiones (15)



                                                    Invítame a tu lecho en septiembre.
                                                                                    Milagros Salvador
  


Un anexo inconsistente.
Una cuña en la mejilla para intentar evitar una mueca de desasosiego en el rostro.
Una historia sin importancia.
Un dos sin tres.

Una gota seca en el papel
Una anécdota simple y estéril.
Una baldosa rota en el ángulo
Una llamada sin responder
Un colchón sobre el suelo.

Un pétalo dormido del que, dicen, oculta algo único.

Una conjunción de tramas impronunciables, acicaladas, protagonistas del baile en el salón de las sábanas donde la danza inicia una cuenta atrás.

Treinta, veintinueve, veintiocho, veintisiete, veintiséis…

Un lecho ordinal para no llegar al cero.

Para no llegar a nada y mantener las estaciones.

Donde septiembre vuelve a ser junio en un bucle embustero del tiempo.




viernes, julio 11, 2014

Letras propias: Cuaderno de conclusiones (14)



Cuando el día duerme vela la noche su insomnio.
En su capa se esconde la aflicción y en sus manos
se visten guantes de querencia.
Sobre el embozo observo tus pasos
bailando en el arco iris.

Late el instante.

Al son de tu arrebato tamborilean mis dedos unos versos.
Un pájaro muerde sus plumas.
Vuela sin alas la tormenta.
Despierta un temblor.
Sacuden mi cuerpo nerviosas ideas que tus labios traducen
en besos que no son y fueron.

Acoplan guadañas las muertes.
Plural de espejos dije.
Digo fuegos.
Creo distancias cuando la noche vela tu ropa de incienso,
tu rabia despierta.

Late el instante y tu voz en mi retina
por descubrir la última pregunta.
Sin trinos dormidos en la capitulación,
sin besos en la agonía,
sin alambres en la palabra.

Late el instante ofuscado.
Y la realidad se transforma en una angustiosa despedida
al trasluz de tu piel multicolor.


martes, julio 08, 2014

Letras ajenas: Pablo Milanés


PARA VIVIR

Muchas veces te dije que antes de hacerlo
había que pensarlo muy bien,
que a esta unión de nosotros
le hacía falta carne y deseo también.

Que no bastaba que me entendieras
y que murieras por mí,
que no bastaba que en mi fracaso
yo me refugiara en ti.

Y ahora ves lo que pasó,
al fin nació, al pasar de los años,
el tremendo cansancio que provoco ya en ti,
y aunque es penoso lo tienes que decir.

Por mi parte esperaba
que un día el tiempo se hiciera cargo del fin.
Si así no hubiera sido
yo habría seguido jugando a hacerte feliz.

Y aunque el llanto es amargo piensa en los años
que tienes para vivir,
que mi dolor no es menos
y lo peor es que ya no puedo sentir.

Y ahora tratar de conquistar
con vano afán este tiempo perdido,
que nos deja vencidos sin poder conocer
eso que llaman amor,
para vivir.

Para vivir.

miércoles, julio 02, 2014

Letras propias: Cuaderno de conclusiones (13)

                                                  Imagen: extraída de la red



                            Segunda estrella a la derecha, rumbo hacia el mañana.
                                                                        J. M. Barrie

 La noche se mece en lo lejano mientras vive la mañana.

El pasado recrimina desaires cuando el futuro se predice.

Nada pugna tanto por la vida como la vida.
Ningún quejido es tan perpetuo como el de este recinto de carne,
huesos y sentimientos, que doma estrellas desde tu ausencia.

La noche se mece ante el mañana   (¿lo ignoras?)
El pasado recrimina al futuro           (¿no lo intuyes?)

Hundido en el sillón, lucho contra los klingon.

Mi corazón es un púlsar en la galaxia de tu recuerdo.

                                                                                                          

lunes, junio 30, 2014

Letras propias: Cuaderno de conclusiones (12)

                                                                               
                                                                      Fotografía: E. Vecino.

Rocas quebrando el cascarón.
Subir o bajar para, al final, escribir las últimas líneas en esta tierra de nadie.
Materia estéril.
Sumidero de quehaceres de ese cansancio temprano que ahora se hizo tardío y marca un nuevo día.

Ahora.
Ahora que se designa el ir y venir del acantilado al precipicio, de la lluvia a las escaleras.

El cansancio temprano que ata al cabecero sueños y tatuajes, pieles y distancias.
Distancias más allá de las épocas de las distancias.
Distancias donde quedan los pesos de lugares desconocidos (¿hablé de lo profundo de alguna mente?), prioridades, lunas nuevas, páginas sin daguerrotipos.

Y el soplo de los contactos desconectados, silentes, en la absurda realidad.
La realidad donde no existe el cansancio ante lo que se desea.
Aunque pesen los párpados y se respire plomo.

Prioridades en las pupilas.

Lunas nuevas en el deseo.

viernes, junio 13, 2014

Letras propias: Cuaderno de conclusiones (11)



Nada de lo que fue raíz
será rama.
Ni cumbre será el nivel
del ánimo.
No horizonte que abarque
las mareas.

Nada de lo que hoy se ve
podrá forjarse sin recuerdos,
sin la frontera de las cegueras
o los sorbos de lo confesado.

¡Algún día dormirá el dolor
detrás del diagnóstico!

No hay motivo para vivir
pero se vive
en los pequeños instantes,
en la densidad del olvido,
en los residuos acumulados
como capas de vivencias
superpuestas,
en los bulevares.

A pesar de las malinterpretaciones,
a pesar de todo.

Nunca hay un motivo para vivir
pero el dolor empuja.

En el epílogo, la absenta
que evade:
árbol de vida dibujado
en la orilla del abandono.



domingo, junio 01, 2014

CUADERNO DE CONCLUSIONES (10)



ANOTACIONES PARA UNA DISCULPA SOBRE UN TEXTO ESCRITO HACE TIEMPO.

     Sólo hay sombras donde brilla el sol. Y ese es el fondo de tu alma.
                                     Carta de Heidegger a Hanna Arendt

(No escojas sólo una parte,
tómame tal como soy…)

Pero nunca me quiso tomar como yo era, te dije, y se volvió a marchar en busca de un reencuentro.

No sabías lo que habría de llegar mientras paseabas entre la gente bajo tus lunas de hormigón.

Entonces lo comentábamos mientras las palabras eran vacío en multitud, mientras buscábamos canciones en internet acabando con el resto de la botella abierta y sonreíamos al recordar la cara de la vecina cuando entraste por la puerta.

Nunca era tarde para emborracharse en las desgracias.

No iban a desaparecer las calles, ni dejarían de sonar los pasos, ni se detendrían los relojes a las siete y un minuto.

            (Soy sinceramente tuyo…)

Nunca era tarde.

Aunque la claridad anunciase un nuevo abatimiento y la angustia se emparejase con el desamparo evocando esa desubicación que había surgido hacía unas horas, con los últimos mensajes.

Cuando el silencio envolvía la sonrisa que había florecido al observar una pantalla y teclear unas letras

Mientras la figura sentada a muchos kilómetros reconocía el abismo en el que habían caído los sentimientos añejos.

            (Pero no quiero, mi amor,
            ir por tu vida de visita,
            vestido para la ocasión…)

La pureza de la memoria comenzaba a teñirse con unas notas musicales...

Como las sábanas manchadas de ceniza o el destierro hacia otra habitación más pequeña, en una de las muchas huidas que la intemperie soportó.

Porque ninguna teoría era exacta, aún no era tarde.

Yo lo sabía mientras me escuchabas cuando escupía el polvo acumulado de la jornada, cuando respiraba y me sentaba para que el vértigo no devorase mis vísceras y me derribase bajo la fotografía de Sidney.

Ella no te merece, decías, y en cuanto cambie el viento buscará volver al puerto donde siempre se ha refugiado.

Yo negaba la evidencia, la evidencia que salpicaba el alma.

En la basura: latas de refrescos, bolsas de excrementos, pan, servilletas y nuestros insomnios cristalizados en recipientes.

Nadie auditaba nuestro caminar, nuestras claves de acceso a la vida, nuestras tristezas, nadie nos menospreciaba insultándonos: era un privilegio del que no todos podían presumir.

Y entre copa y copa, canción y canción, tapas de lágrimas y una fotografía.

Después, las risas de la desesperanza.

Mis llantos.

Más copas.

Tus consuelos para un mañana.

Era la fortuna de los solitarios que se hacían compañía.

Quise abrirte los ojos, dijiste, y te los has arrancado.

Y yo respondí con un silencio, ciego por tu predicción.

Después: la ausencia.
¡Tantas ausencias, tantos vacíos!
¡Tanta derrota!
¡Tanta amargura!
Y una disculpa desde la distancia, en esta etapa cerrada, en forma de letras, como pediste.

En esta noche donde escribo solo, buscando canciones en internet, acabando con el resto de la botella abierta y esperando un amanecer distinto para preguntarle un porqué.

Sin respuesta.

            (Nunca es triste la verdad
            lo que no tiene es remedio.)


lunes, mayo 19, 2014

Letras propias: (.../...)



(.../...)

El tiempo sedimenta en coincidencias,
cúmulos de nombres iguales y equivocados
sin latidos pero latentes.

Ni habrá sueños navegando entre olas
de asfalto, ni devenir cabalgado hacia presentes
futuros.

¿Habrá?

Sueños imposibles sedimentando nombres, gemidos
transitorios, aconteceres y esperanzas.
Nuevas correcciones para escribir un destino
sin título.

Suposiciones destronadas.