domingo, abril 12, 2015

Letras ajenas: Raúl Quirós Molina


Siempre hay un dolor antiguo
en todo lo que está
esperando de alguna
manera a ser besado
por todas las palabras,

que piensa que el ayer,
después de tanto vuelo
no quiere recordar
que ilumina la herida
por donde sopla el fuego.

Mi nombre es una grieta
que vive en tu boca.

                De El día que me enamoré de mi BMW (Vitruvio 2008)

domingo, abril 05, 2015

Letras propias: Correspondencia ordinaria 6



Hay días en los que las estrellas se derrumban sobre las cabezas y estallan.

Hay días donde las distancias se hacen horizontes donde nunca se llega aunque se acerquen las manos.

Hay días donde el silencio pide sin hablar y no hay contestación.

Hay días de esencia y ausencia.

Hay días de remansos rotos y barcos naufragados por mareas criminales.

Hay días que pudieran ser pero no serán.

Hay días que no se escucha pero se oye.

Hay días dementes que necesitan medicación, techo y cimientos.

Hay días de buscar almohadas entre el tráfico, mantas en los invernaderos y abrazos en las esquinas.

Hay días de conciertos, ocasos y derrumbes.

Hay días sin motivo y sin ruido.

Hay días sin piel, piernas ni cara.

Hay días donde fumar mata (y se enciende otro cigarrillo).

Hay días que cansan y que no se imaginan.

Hay días de alquileres y confesiones.

Hay días de bofetadas en el alma.

Hay días de abrir los ojos y caminar con legañas.

Hay días como hoy.

Como mañana.


lunes, marzo 30, 2015

Letras propias: Correspondencia ordinaria 5



En lo eterno, fluir
bajo la media cara de la luna,
en lo improbable de la imaginación,
sobre risas y asfaltos.

Responder a las preguntas
sin miedo al ocaso,
sin desbrozar el instinto que aleja
la luz meridiana de lo recitado.

Fluir sin restañar la chatarra,
con la convicción del retal dormido
en el guardarropa de las manchas
o en el almacén de los andrajos.

Responder a los instantes,
dar soluciones a los teoremas,
prender fuego a los proyectos,
recitar una oración en la liturgia.

Y después no decir nada:
cerrar los labios en el punto
exacto donde se dejaron, en la ebullición
implosiva de lo que no se dijo.

En lo eterno, las disculpas
que granizan sobre el agua de las retinas
creando ondas en lo estanco,
espumas en lo intangible.

Y después no decir nada:
abarcar el espacio que sopla entre líneas
elevando la distancia en segmentos
indivisibles, mudos y ausentes.


Esperar sin espera.

domingo, febrero 15, 2015

Letras ajenas: Rafael Soler


YA TE DIVISA EL OLVIDO

Nunca fui arena escote daga y ahora lo lamento

día menos y sin ventura te escucho deambular
entre las cosas que amé y nunca fueron mías

quisiera recibirte legítimo y altivo
en este instante breve que ahora me dedicas y aborrezco

veo en tus labios la pasión
que otros disfrutaron en mi nombre
y ese extraño afán que siempre me entretuvo
entre un hilo y el siguiente descuidando la vida

nunca fui espuela verso
abrazo cordial de los amigos íntimos

y ahora quisiera enderezarme
tener la frase justa entre los dientes
cuando te veo entrar y rodearme para sellarlo todo.

                                         De Maneras de volver (Vitruvio 2009)

domingo, febrero 01, 2015

Letras ajenas: Luis Eduardo Aute



VOLVER AL AGUA

Y después
de los fuegos ahogados
por las matemáticas del espejo,
las liturgias del desorden
y otros templos
de mundos, demonios y carne,
cuando ya el crepúsculo
es oro que baña los restos heróicos
de naufragios por venir
y la noche de hielo se presiente próxima,
me apresura la inaplazable sed
de volver al agua,
al origen mismo donde se fraguara
el hierro de la vida,
con la irreductible intención de revivir
desde las húmedas pavesas de lo vivido,
tiernos incendios de olas
en tus sueños,
y en los míos,
feroces océanos de luz
entre humos de espumas olvidadas,
con el soplo apenas
de mi latido
más ávido de ti.

Pero antes,
tendré que quemar con lágrimas
todas las fotografías.

          De Volver al agua (Poesía completa), La pereza ediciones.

jueves, enero 08, 2015

Letras propias: Correspondencia ordinaria 4

                                                               
                                                                         Fotografía: E, Vecino


Apurar la noche como se apuran los últimos vasos,
como se apuran las tildes o los motivos de un texto.

En el laberinto de las calles donde se es Teseo.

En los semáforos que ríen ante los pasos cuando iluminan las huellas
del transporte ridículo hacia el destino.

Escuchar la lluvia.
El cristal que se cuartea en fragmentos milimétricamente olvidados.

Buscar de dónde sale la sangre escupida: el alma no tiene arterias
y no hay recuerdo de dolor alguno para sangrar.

Buscar en los rostros apartados que no omiten ni mienten: ¿quién pone sonido
en los labios, en los silencios prolongados, para dejar puertas
abiertas al retorno del eco?

Tampoco omiten las miradas desconocidas que inducen a crear distancia,
perspectivas en la tentación.
Que parecen decir, decir, decir…sin que se escuche.

Y nombran rey de copas sin reina alguna.

Sólo es tiempo.
Tiempo y cañamones para alimentarse como un pájaro quebrado.

El cristal se cuartea como el alma cuando la omisión es un ahogo sanguinolento, 
mientras el tiempo se acaba y la luz difumina las siluetas.

Apurar y escribir la noche en perspectiva hasta el límite de lo imposible.

Hasta ese momento en donde la aurora anuncia el punto y aparte,
en el laberinto de las calles que suenan a canciones,
en los áticos, en las huellas y en la exclusión repetida,
en los portazos que no retumban o en los abrazos que no se reciben..

Apurar hasta hacerlo.

Demostrar que, escribiendo en la ebriedad, tal vez sirva para algo
buscar,
apurar,
vivir.

lunes, diciembre 29, 2014

Letras propias: Correspondencia ordinaria (3)

                                                                   Fotografía: Soledad Nieto



Ocupar el espacio donde no habita la luz,
en el eje de lo callado y la despedida,
donde el oxígeno quema el tabaco.

Pisar lo que ya no conduce a lo referente,
al hecho motor, a la inercia del vuelo
partido en dos por el horizonte.

Sólo el acto convive con la variable:
incógnita de futuro hecho olvido
por la llama que no quiso prender.

Arder donde sólo arden las fotografías
diluidas entre nubes, alcohol, desconsuelo
y un cuídate agonizando en la percepción.

Ocupar con o sin lo nunca mismo
para recitar el dolor en aquelarre
pensando porqué los sueños nunca se cumplen.


viernes, diciembre 19, 2014

Letras propias: Un tiempo de adiós



Según la teoría
todo el recuerdo debe tender al olvido.

Pero esta excepción que me ahoga
no fluye al sitio deseado
y se embalsa, remansándose,
en el valle de mis momentos.

Un gesto, una esquina, un olor,
una silueta, una tortuga de miga de pan…

Según mi teoría
mi intento de olvido tiende al recuerdo.

                                 De Un tiempo de adiós (Vitruvio 2008)


martes, diciembre 09, 2014

Letras propias: Correspondencia ordinaria 2



Un junio cualquiera
vino a hurgar en mi basura.

Un carro.
Un gancho.
Un exceso de carencias y unas manos heridas
rebuscando entre despojos.

Se llevó todo lo útil que desprecié:
la lata del corazón,
los cristales rotos de las ilusiones,
el llanto arrojado,
los labios tiznados por tantos carmines,
la calva de los cincuenta,
la lengua insensible y la imaginación anestesiada,
la poca dignidad,
los pedazos de los poemas
y el vacío de la matriz de donde surgí.

Cosas de poco uso.

Ahora,
por si regresa,
he vuelto a llenar el cubo de restos
tan inútiles que no se pueden ni enumerar:
disculpas perecederas,

Y espero, escondido detrás de la cortina,
al momento en el que aparezca,
cargue el carro,
de media vuelta y se marche
con el gancho sobre su hombro.

Como si fuera una guadaña asesina
desde la que cuelgan el resto
de los sueños
que tiré en el cubo de mi basura.

miércoles, diciembre 03, 2014

Letras propias: Correspondencia ordinaria 1



                                                                 1

No he hecho nada para perder
esa breve parcela de tu pensamiento.

He nacido lejos.

He jugado entre sonrisas.

He culpado al polvo de mis sollozos.

He bebido.

Con un poeta de ingeniería canté.

He vivido.

Nada.

Cuando he asomado mis ojos a tu abismo
las puntas de tus olas salpicaron mi rostro.

He encallado mi carne
en tus retornos.

He ofrecido las gotas de mi piel rajada
a la copa de tus profundidades.

He añorado tu mortecino ritmo.

He flotado sobre tí.

Puede que haya mentido sobre tu grandeza,
menospreciando tu mano de muerte
mientras hacías zozobrar almas y lluvias.

He paseado poco por el horizonte de tu fin.

Nunca acaricié un cuerpo en tu presencia.

Pensándote, la distancia del recuerdo es
ese primer fotograma dormido
que ninguna sala estrenó.

No hice nada para estar cerca de tí.

Desde la impotencia he visto caer los días
como si fueran gaviotas de tu cielo.

No he hecho nada más que imaginarte.

Aquí, en el centro de mi presencia,
sueño lo irreal de tu sueño
mientras vivo culpando al polvo de mis sollozos.

Te siento llamar a mi puerta
cuando tu agua viajera empapa
las ropas que me visten.

Miércoles, once de enero.

Una hora menos en Canarias.

jueves, octubre 23, 2014

Letras propias: Cuaderno de conclusiones (y 20)



                                     Y olvidaré las calles que desande
                                      por si vuelve a surgirnos la ocasión
                                      de querernos como desconocidos.
                                                           Rafael Espejo

  
Ver abrirse las palabras por última vez.
Como cada noche.
Interpretar el significado de los amaneceres,
en las respuestas adormiladas del príncipe destronado
que aún reina en la penumbra.

En la lejanía, silencio.

Ver abrirse las palabras cerrando resquicios,
entornando párpados.
La madrugada es un animal rutinario que espera,
alimentado por la costumbre.

No tomes atajos, dijeron.

En la lejanía, el desencanto
cabalgando hacia la llama,
la vida sin avanzar,
el suspiro hacia lo perdido,
la conclusión anunciada.