Pasado.
Lamenta ser tan parco en palabras. Jura que se había propuesto escribir un montón de cosas más. Acaso un suspiro de retamas, un manojo de brisas, una brizna de quejidos o unos pedazos de nostalgias. No puede ser: el día ha sido bastante brujo y maldito, traidor y rastrero, mísero y ruin. Y se ha quedado tan vacío como la piel de un globo (tal vez las musas asienten sus traseros en los muelles desvencijados de alguna costa clandestina) y tan hueco como el corazón de las estatuas. Cat Stevens baladea en acordes añejos y la noche se transforma en días de verano y risas en la Sierra de Madrid: otro viaje a ninguna parte. En la lejanía, mundos inalcanzables esperan otros pasos: turistas de la esperanza.
Largo es el tiempo del descanso. Lee a Ángel González:
Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo
- pero luego no digas que no sabes lo que haces.
Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.
Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.
lunes, octubre 26, 2009
miércoles, octubre 21, 2009
Presente.
Las alegrías de mis amigos son mis alegrías. Y si esa alegría se traduce en un premio de poesía como el Premio Jaén y recae en una persona como Alejandro Céspedes, se puede hablar de satisfacción inmensa.
Flores en la cuneta es el título de la joya con la que Alejandro ha obtenido dicho premio y que saldrá publicado en Noviembre por la Editorial Hiperión. Un libro original, atrevido, descarnado y desgarrado, de una exquisitez formal demoledora y con una escritura visual de alta escuela. Alejandro, como el buen vino, se va haciendo mejor con los años (aunque parezca difícil, lo es) y leerle es degustar esencia de poesía directamente en vena. Estoy seguro que no dejará indiferente a nadie.
Pero hasta que los nuevos poemas vean la luz, transcribo aquí algunas líneas de Los Círculos Concéntricos el, hasta ahora, último poemario de Alejandro Céspedes y ganador del Premio de Poesía Blas de Otero 2008. En mi opinión es el mejor libro que ha escrito (y mira que es complicado poder elegir)
También viene a colación esta cita porque dicho libro también ha sido galardonado con el Premio de la Crítica de Asturias 2009. Nunca tal Principado tuvo mejor Señor.
Yo era su gran amor. Yo era una gacela y me escondía en el bosque de niebla de la casa. Y él me hallaba. Yo era su paisaje y sus dedos las piernas de un explorador que iba buscando un oasis perdido en los sitios más raros de mi cuerpo.
Cuando yo era pez, él era red. Cuando yo era la nube él era el vendaval que me envolvía y llevaba hasta el nido de su cama.
Allí yo era su pájaro. Me daba de comer y yo abría el pico. A veces yo era miel, otras era él.
Nos quedaba la lengua enrojecida.
Como yo era una luz tuve por nombre Aurora. Yo era un ángel, sabía introducirme en la frontera microscópica que hay en los espejos y traspasar cristales sin quebrarlos.
Yo era una pomada que extendida sobre las branquias de todos sus problemas los ahogada.
"Somos nuestro secreto" me decía.
Enhorabuena, amigo. Que el Dios de la inspiración siga sembrando tu mente de versos tan brillantes para que podamos seguir disfrutándolos.
Las alegrías de mis amigos son mis alegrías. Y si esa alegría se traduce en un premio de poesía como el Premio Jaén y recae en una persona como Alejandro Céspedes, se puede hablar de satisfacción inmensa.
Flores en la cuneta es el título de la joya con la que Alejandro ha obtenido dicho premio y que saldrá publicado en Noviembre por la Editorial Hiperión. Un libro original, atrevido, descarnado y desgarrado, de una exquisitez formal demoledora y con una escritura visual de alta escuela. Alejandro, como el buen vino, se va haciendo mejor con los años (aunque parezca difícil, lo es) y leerle es degustar esencia de poesía directamente en vena. Estoy seguro que no dejará indiferente a nadie.
Pero hasta que los nuevos poemas vean la luz, transcribo aquí algunas líneas de Los Círculos Concéntricos el, hasta ahora, último poemario de Alejandro Céspedes y ganador del Premio de Poesía Blas de Otero 2008. En mi opinión es el mejor libro que ha escrito (y mira que es complicado poder elegir)
También viene a colación esta cita porque dicho libro también ha sido galardonado con el Premio de la Crítica de Asturias 2009. Nunca tal Principado tuvo mejor Señor.
Yo era su gran amor. Yo era una gacela y me escondía en el bosque de niebla de la casa. Y él me hallaba. Yo era su paisaje y sus dedos las piernas de un explorador que iba buscando un oasis perdido en los sitios más raros de mi cuerpo.
Cuando yo era pez, él era red. Cuando yo era la nube él era el vendaval que me envolvía y llevaba hasta el nido de su cama.
Allí yo era su pájaro. Me daba de comer y yo abría el pico. A veces yo era miel, otras era él.
Nos quedaba la lengua enrojecida.
Como yo era una luz tuve por nombre Aurora. Yo era un ángel, sabía introducirme en la frontera microscópica que hay en los espejos y traspasar cristales sin quebrarlos.
Yo era una pomada que extendida sobre las branquias de todos sus problemas los ahogada.
"Somos nuestro secreto" me decía.
Enhorabuena, amigo. Que el Dios de la inspiración siga sembrando tu mente de versos tan brillantes para que podamos seguir disfrutándolos.
lunes, octubre 19, 2009
Pasado.
Y nada es igual. Por más que se empeñe en transmitir normalidad, los gestos y las tonalidades delatan nuevos estados diametralmente opuestos. Resuenan en su mente Los Secretos y su Te he echado de menos hoy (exactamente igual que ayer) y el estribillo gira y gira en notas concéntricas que hacen viajar la mente a ciudades perdidas, a realidades asentadas, a la probatura con pequeños bocados de las cicatrices titilantes. Hoy es jueves (lo reconoce), añora muchísimo una poesía (vuelve a reconocerlo) y el sueño más inmediato es la utopía más irrealizable. Poeta, poeta….¿alguien lo cree?
“Sólo palabras, deseos y amaneceres próximos”
Rosana Acquaroni
Más vale olvidar. Crear la ausencia para que, por lo menos, perdure el recuerdo. No intentar retomar aquello que pueda cansar al auditorio.
Olvidar, olvidar…..Un eco lejano para el recuerdo.
Es necesario apartarse: dejar que los sueños lejanos sigan su curso.
../..”no servirán de nada los escudos
con los que me defiendo de los monstruos
y de los sueños largos y difíciles.”
Mª Luisa Mora Alameda
Y nada es igual. Por más que se empeñe en transmitir normalidad, los gestos y las tonalidades delatan nuevos estados diametralmente opuestos. Resuenan en su mente Los Secretos y su Te he echado de menos hoy (exactamente igual que ayer) y el estribillo gira y gira en notas concéntricas que hacen viajar la mente a ciudades perdidas, a realidades asentadas, a la probatura con pequeños bocados de las cicatrices titilantes. Hoy es jueves (lo reconoce), añora muchísimo una poesía (vuelve a reconocerlo) y el sueño más inmediato es la utopía más irrealizable. Poeta, poeta….¿alguien lo cree?
“Sólo palabras, deseos y amaneceres próximos”
Rosana Acquaroni
Más vale olvidar. Crear la ausencia para que, por lo menos, perdure el recuerdo. No intentar retomar aquello que pueda cansar al auditorio.
Olvidar, olvidar…..Un eco lejano para el recuerdo.
Es necesario apartarse: dejar que los sueños lejanos sigan su curso.
../..”no servirán de nada los escudos
con los que me defiendo de los monstruos
y de los sueños largos y difíciles.”
Mª Luisa Mora Alameda
martes, octubre 13, 2009
Pasado.
Ha abierto la ventana de par en par para permitir que entre algo de aire fresco que pueda sofocar el calor de la noche. Después ha puesto al día su cuadrante de operaciones (ese pequeño acumulador de prestaciones) y ha sucumbido a la tentación de recrearse en su escritura.
Otro fin de semana perdido, abandonado en la faltriquera de algún peregrino celestial que ignora sus necesidades. Lucho Gatica dice algo al reloj: le dice que no marque las horas, que la noche es perpetua y que desea que nunca amanezca. Él no suele hablar con los relojes porque son muy descorteses: nunca se detienen para escuchar ni para contestar a las preguntas y, como se descuide, le roban la vida (¿la vida era tiempo?)
A estas alturas de su caminar empieza a comprender a aquella gente madura (o que creía madura) enamorada de los boleros. Escribe a los mordaces lectores/as, que no han tenido la ocasión de darse un empacho de tal música, un consejo en forma de acción para que vayan cogiendo gustillo a la cosa. Apunte en el lateral: nunca olvidar las letras.
“Nada, sino esta ausencia infame, nuestro mundo.
Y alégrate aún de esta desgracia mientras que llega
el odio,”.../...
Juan María Calles
Ha abierto la ventana de par en par para permitir que entre algo de aire fresco que pueda sofocar el calor de la noche. Después ha puesto al día su cuadrante de operaciones (ese pequeño acumulador de prestaciones) y ha sucumbido a la tentación de recrearse en su escritura.
Otro fin de semana perdido, abandonado en la faltriquera de algún peregrino celestial que ignora sus necesidades. Lucho Gatica dice algo al reloj: le dice que no marque las horas, que la noche es perpetua y que desea que nunca amanezca. Él no suele hablar con los relojes porque son muy descorteses: nunca se detienen para escuchar ni para contestar a las preguntas y, como se descuide, le roban la vida (¿la vida era tiempo?)
A estas alturas de su caminar empieza a comprender a aquella gente madura (o que creía madura) enamorada de los boleros. Escribe a los mordaces lectores/as, que no han tenido la ocasión de darse un empacho de tal música, un consejo en forma de acción para que vayan cogiendo gustillo a la cosa. Apunte en el lateral: nunca olvidar las letras.
“Nada, sino esta ausencia infame, nuestro mundo.
Y alégrate aún de esta desgracia mientras que llega
el odio,”.../...
Juan María Calles
miércoles, octubre 07, 2009
Pasado.
Creía que la mejor solución, lo mejor que podía ocurrir, era apartarse de su vida como llegó: de improviso y cerrando lentamente la puerta. Creía que, si dejaba de escribir o de ver, sentiría su alma la misma desazón con la que uno se despierta en la cama de una desconocida después de haber pasado juntos la noche anterior: con esa angustia de lo vacío, de la frustración, y con la lengua de lija que perdura por haber bebido demasiado. Al lado de un cuerpo desnudo que, probablemente, se haya abrazado apasionadamente hace unas horas y, en ese momento, no se reconoce. En un naufragio afectivo de olas inmensas que chocan contra el arrecife del propio cerebro, en una nausea gigantesca.
Pero comprueba que, ni es él el que está sentado en el borde de la cama analizando la situación absurda, ni esa mujer es el humo que creyó poseer en unos momentos de embriaguez palpitante.
La esencia, los sueños, no son así.
../..“El caso es empezar. Yo creo que sí podemos hacerlo. ¡Pues vamos! De lo que no cabe duda, y todos lo sabemos, es que tal como vivimos estamos fracasando. ¡Vamos a intentar algo nuevo y mejor! ¡Vamos a cambiar la vida y vamos a empezar por nosotros! ¡Vamos por nosotros!”.../..
José Sacristán en “Solos en la madrugada”
El teléfono quema. Algo impide agarrar con fuerza el auricular y teclear unos cuantos números. La mañana luce fría y con sol tibio mientras crepitan los sentimientos. Lunes. Otoño.
Entre el humo de la escritura, el aire huele a verbos encadenados, herrumbre y distancia. Todo se reduce al uso y desarrollo de los sentidos; no importa si esté ciego, sordo o mudo: la vida le envuelve en el manto escarlata de los elegidos.
../..”Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.”.../..
Ángel González
../..”Viva yo en las orillas de tus atrios
y abracen mis manos tus umbrales con locura
como el último madero que flota en nuestra edad.”.../..
Juan María Calles
Creía que la mejor solución, lo mejor que podía ocurrir, era apartarse de su vida como llegó: de improviso y cerrando lentamente la puerta. Creía que, si dejaba de escribir o de ver, sentiría su alma la misma desazón con la que uno se despierta en la cama de una desconocida después de haber pasado juntos la noche anterior: con esa angustia de lo vacío, de la frustración, y con la lengua de lija que perdura por haber bebido demasiado. Al lado de un cuerpo desnudo que, probablemente, se haya abrazado apasionadamente hace unas horas y, en ese momento, no se reconoce. En un naufragio afectivo de olas inmensas que chocan contra el arrecife del propio cerebro, en una nausea gigantesca.
Pero comprueba que, ni es él el que está sentado en el borde de la cama analizando la situación absurda, ni esa mujer es el humo que creyó poseer en unos momentos de embriaguez palpitante.
La esencia, los sueños, no son así.
../..“El caso es empezar. Yo creo que sí podemos hacerlo. ¡Pues vamos! De lo que no cabe duda, y todos lo sabemos, es que tal como vivimos estamos fracasando. ¡Vamos a intentar algo nuevo y mejor! ¡Vamos a cambiar la vida y vamos a empezar por nosotros! ¡Vamos por nosotros!”.../..
José Sacristán en “Solos en la madrugada”
El teléfono quema. Algo impide agarrar con fuerza el auricular y teclear unos cuantos números. La mañana luce fría y con sol tibio mientras crepitan los sentimientos. Lunes. Otoño.
Entre el humo de la escritura, el aire huele a verbos encadenados, herrumbre y distancia. Todo se reduce al uso y desarrollo de los sentidos; no importa si esté ciego, sordo o mudo: la vida le envuelve en el manto escarlata de los elegidos.
../..”Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.”.../..
Ángel González
../..”Viva yo en las orillas de tus atrios
y abracen mis manos tus umbrales con locura
como el último madero que flota en nuestra edad.”.../..
Juan María Calles
viernes, octubre 02, 2009
Pasado.
../..”Me zarandeo sin principio ni final mientras escojo una nube al azar y la traspaso con un disparo imaginario. Me propongo hacer una seria apología del extremismo egoísta que reparte porrazos a las mejillas ultra terrenales y a las parturientas veleidades.”.../..
Boris Lubernieff
En aquella ocasión fue lo único que quedó claro. A pesar de la rapidez de las cosas, la muerte es lenta, muy lenta, y uno puede darse cuenta hasta del último detalle. Lo pensó durante el trayecto al hospital, con su cuerpo martirizándole, su abdomen reventado en dolor y los brazos y las piernas sangrando por las múltiples erosiones descarnadas. Estuvo cerca la vieja desdentada de acostarse junto a él en el lecho de los amantes, de acariciar su torso desnudo y besar sus labios entreabiertos, de introducirse en el fondo se su interior y estallar en una explosión de placer y agonía, diluyéndose mutuamente en lo profundo del infinito. Hubo entonces días en los que la añoraba.
“No sé si sabes en qué región habito
desde que aquella noche
comprendí que la noche no era oscura”.../...
Jesús Cueva
Pero vive. Vive y envía cartas rancias y amarillas como el trozo de piel ajado de un enfermo de hepatitis, un enfermo crónico que seca las llagas de su espalda con las sábanas arrugadas de algún camastro vacío.
Y vuelve a la rutina. Sigue aquí, acompañando a Dorita en el largo camino hacia Oz y sacando brillo a sus chapines colorados. Enjugando las lágrimas del Hombre de Hojalata para que no se le oxide su indumentaria, jaleando al León para que, por fin, sea un valiente, y buscando un corazón para trasplantárselo al Espantapájaros y pueda aprender a amar. Sigue aquí. Aún dura el ticket para esa atracción en la que se ha montado, la música estridente, los acordes asonantes del instante que separa el pasado y el presente de la nada. Hace tiempo que debió concluir y aquí sigue. Perpetuo.
../..”El olvido, el olvido…Un buen explorador lo definiría como la huella que siempre deja un rastro que, por muy pequeño que sea, nos conduce inevitablemente a la presa.”... /...
Boris Lubernieff
El olvido nos conduce al recuerdo, intuye el iluminado. Siempre ha tenido un miedo atroz a las despedidas definitivas, pero siempre ha creído que eran necesarias. Ahora sabe que comienza un juego llamado Redenciones en el cual el jugador principal acepta las consecuencias y hace que las causas retornen a los principios.
Sospecha que llega su turno.
../..”Me zarandeo sin principio ni final mientras escojo una nube al azar y la traspaso con un disparo imaginario. Me propongo hacer una seria apología del extremismo egoísta que reparte porrazos a las mejillas ultra terrenales y a las parturientas veleidades.”.../..
Boris Lubernieff
En aquella ocasión fue lo único que quedó claro. A pesar de la rapidez de las cosas, la muerte es lenta, muy lenta, y uno puede darse cuenta hasta del último detalle. Lo pensó durante el trayecto al hospital, con su cuerpo martirizándole, su abdomen reventado en dolor y los brazos y las piernas sangrando por las múltiples erosiones descarnadas. Estuvo cerca la vieja desdentada de acostarse junto a él en el lecho de los amantes, de acariciar su torso desnudo y besar sus labios entreabiertos, de introducirse en el fondo se su interior y estallar en una explosión de placer y agonía, diluyéndose mutuamente en lo profundo del infinito. Hubo entonces días en los que la añoraba.
“No sé si sabes en qué región habito
desde que aquella noche
comprendí que la noche no era oscura”.../...
Jesús Cueva
Pero vive. Vive y envía cartas rancias y amarillas como el trozo de piel ajado de un enfermo de hepatitis, un enfermo crónico que seca las llagas de su espalda con las sábanas arrugadas de algún camastro vacío.
Y vuelve a la rutina. Sigue aquí, acompañando a Dorita en el largo camino hacia Oz y sacando brillo a sus chapines colorados. Enjugando las lágrimas del Hombre de Hojalata para que no se le oxide su indumentaria, jaleando al León para que, por fin, sea un valiente, y buscando un corazón para trasplantárselo al Espantapájaros y pueda aprender a amar. Sigue aquí. Aún dura el ticket para esa atracción en la que se ha montado, la música estridente, los acordes asonantes del instante que separa el pasado y el presente de la nada. Hace tiempo que debió concluir y aquí sigue. Perpetuo.
../..”El olvido, el olvido…Un buen explorador lo definiría como la huella que siempre deja un rastro que, por muy pequeño que sea, nos conduce inevitablemente a la presa.”... /...
Boris Lubernieff
El olvido nos conduce al recuerdo, intuye el iluminado. Siempre ha tenido un miedo atroz a las despedidas definitivas, pero siempre ha creído que eran necesarias. Ahora sabe que comienza un juego llamado Redenciones en el cual el jugador principal acepta las consecuencias y hace que las causas retornen a los principios.
Sospecha que llega su turno.
lunes, septiembre 28, 2009
Pasado
../..“Y la hoguera es la misma en el azul del cielo.”.../..
Miguel Álvarez
Habitan una multitud de conceptos en la cara oculta del cerebro que hacen que la mente se desgañite solicitando un descanso. Marginalmente se pueden seguir cuestiones distintas a lo inquirido, pero sería una actitud falsa.
Nada hay de falso en esas horas de mirada fija al cerco de la puerta bajo la pregunta de qué será mañana. Ni si la opción es la correcta o la deducción la adecuada.
../..“Desde entonces he sido melancólico y triste
porque he contado los astros y la lluvia y la arena”.../...
Juan Carlos Mestre
Y decir que “el espacio es algo tan relativo como el tiempo”. Puede ser…pero tampoco habrá unanimidad. El espacio siempre se puede reducir, física o metafísicamente hablando. Es indefinido, de acuerdo, pero no llega a la magnitud infinita del tiempo: el tiempo no se puede medir (por mucho que se pongan números a los instantes) y es lo único que verdaderamente nos pertenece a título comunal e individual. Incluso cuando el tiempo se agota (literariamente hablando) queda un antes y un después que siempre estuvo, está y estará representado de muchas maneras (signos) dando fe de nosotros mismos.
../..”Hay que pararse
cuando se clandestinan los recuerdos,
recomenzar alguna vez
desde la cuna.”.../..
Javier Gurpide
Tiene otra media hora más para dejar de escribir; mejor aún: es pronto. Pero es un pronto efímero y viajero que saluda con la más irónica de sus sonrisas al paso de las inquietudes. La escritura es lenta. Porque tal vez sea debido a una postura incómoda, o a una negación de las evidencias, no es aconsejable aseverar que las heridas del orgullo tardan en cicatrizar mucho más que los mandobles de la presunción.
Un mediodía eclipsase bajo la capa del infortunio y emboza su radiante rostro al impacto de los golpes seguidos en unos cuantos minutos. A treinta y seis horas del fracaso, un transistor recibe una estación llamada derrota en la que el Consejo de Sabios Actuales proponen elaborar un Teorema del Ridículo basándose en unos axiomas de la impotencia.
“¡Calla, yunque viviente de agonías!”
Cynthia Hertfelder
../..“Y la hoguera es la misma en el azul del cielo.”.../..
Miguel Álvarez
Habitan una multitud de conceptos en la cara oculta del cerebro que hacen que la mente se desgañite solicitando un descanso. Marginalmente se pueden seguir cuestiones distintas a lo inquirido, pero sería una actitud falsa.
Nada hay de falso en esas horas de mirada fija al cerco de la puerta bajo la pregunta de qué será mañana. Ni si la opción es la correcta o la deducción la adecuada.
../..“Desde entonces he sido melancólico y triste
porque he contado los astros y la lluvia y la arena”.../...
Juan Carlos Mestre
Y decir que “el espacio es algo tan relativo como el tiempo”. Puede ser…pero tampoco habrá unanimidad. El espacio siempre se puede reducir, física o metafísicamente hablando. Es indefinido, de acuerdo, pero no llega a la magnitud infinita del tiempo: el tiempo no se puede medir (por mucho que se pongan números a los instantes) y es lo único que verdaderamente nos pertenece a título comunal e individual. Incluso cuando el tiempo se agota (literariamente hablando) queda un antes y un después que siempre estuvo, está y estará representado de muchas maneras (signos) dando fe de nosotros mismos.
../..”Hay que pararse
cuando se clandestinan los recuerdos,
recomenzar alguna vez
desde la cuna.”.../..
Javier Gurpide
Tiene otra media hora más para dejar de escribir; mejor aún: es pronto. Pero es un pronto efímero y viajero que saluda con la más irónica de sus sonrisas al paso de las inquietudes. La escritura es lenta. Porque tal vez sea debido a una postura incómoda, o a una negación de las evidencias, no es aconsejable aseverar que las heridas del orgullo tardan en cicatrizar mucho más que los mandobles de la presunción.
Un mediodía eclipsase bajo la capa del infortunio y emboza su radiante rostro al impacto de los golpes seguidos en unos cuantos minutos. A treinta y seis horas del fracaso, un transistor recibe una estación llamada derrota en la que el Consejo de Sabios Actuales proponen elaborar un Teorema del Ridículo basándose en unos axiomas de la impotencia.
“¡Calla, yunque viviente de agonías!”
Cynthia Hertfelder
martes, septiembre 22, 2009
Pasado.
../..”Tengo la penumbra para pensar en ti. Sólo he de cerrar los ojos para que tu mirada me queme por dentro y tu sonrisa congele mi pensamiento.
No necesito buscarte: los sueños vendrán solos, de la mano de la pena, filtrándose en mi ánimo como nubes de mágico poder.
Yo sé que la esperanza es hija de los sueños. Lo sé. La desilusión de la realidad. Y mi tristeza es el fruto de mi pobreza, de la pobreza del amor.
El amor se lo lleva el viento pero el recuerdo permanece, clava sus raíces en el presente que sólo la muerte o el tiempo lograrán destruir.
¿La muerte? : yo llevo la muerte dentro. Y la vida, que es un suspiro ante lo eterno; el despojo del infinito.
Pero tú me esperas en el día nuevo. Y yo sé que amanecerá.”.../..
Luis Felipe Muñoz
No le apetece continuar. Esta última llamada, en la que ha balbuceado algo a un cliente acerca de las bondades comerciales del último producto, ha acabado con las escasas fuerzas que aún mantenía. Frente a él, los becarios discuten acerca de la definición de conceptos extraños en catálogos variopintos. ¡Qué hastío!
Se propone perderse durante un buen rato por las autopistas del ordenador cotilleando documentos y programas mientras en el entorno Gilbert canta “Alone again”.
Algún día, cuando sea mayor, recordará su vida como un conjunto de anécdotas sin gracia ni chiste. Hoy sucumbe: de los tréboles que han caído entre sus manos ninguno tiene cuatro hojas.
../..”No vale el grito, no la culpa ajena,
vale el otoño, vale el lento
declinar de las hojas,..”.../..
Ángel Crespo
¡Qué extraño! Se he levantado de la silla y ha comenzado a dar pasos irregulares por la habitación. Las manos en la cintura (no, no es la antigua canción de Adamo), el poco pelo desordenado y un repetir un estribillo a la luz del flexo, que empalidece los neuróticos rasgos, mientras echa un vistazo a la rendija de la contraventana. Se vuelve a sentar y escribe, escribe, escribe…Cree reconocer a Andy Williams cantando “A summer place” (todo es muy retro). Sí, eso es...un lugar de verano, una pequeña parcela donde nadie importune el sabor de sus pensamientos, la playa más escondida donde construir sus castillos de arena hechos a paletadas de ilusión, lejos de las olas que los disuelvan como azucarillos en las tazas de te de las hadas caprichosas. Sí, eso es…la cabaña más lujosa que asemejase a Versalles, el destino más dichoso, la buenaventura más placentera, el pedacito de eco de aquellas palabras, un tatuaje en el corazón y un piercing en el pensamiento. Eso, eso es….
../..”Tengo la penumbra para pensar en ti. Sólo he de cerrar los ojos para que tu mirada me queme por dentro y tu sonrisa congele mi pensamiento.
No necesito buscarte: los sueños vendrán solos, de la mano de la pena, filtrándose en mi ánimo como nubes de mágico poder.
Yo sé que la esperanza es hija de los sueños. Lo sé. La desilusión de la realidad. Y mi tristeza es el fruto de mi pobreza, de la pobreza del amor.
El amor se lo lleva el viento pero el recuerdo permanece, clava sus raíces en el presente que sólo la muerte o el tiempo lograrán destruir.
¿La muerte? : yo llevo la muerte dentro. Y la vida, que es un suspiro ante lo eterno; el despojo del infinito.
Pero tú me esperas en el día nuevo. Y yo sé que amanecerá.”.../..
Luis Felipe Muñoz
No le apetece continuar. Esta última llamada, en la que ha balbuceado algo a un cliente acerca de las bondades comerciales del último producto, ha acabado con las escasas fuerzas que aún mantenía. Frente a él, los becarios discuten acerca de la definición de conceptos extraños en catálogos variopintos. ¡Qué hastío!
Se propone perderse durante un buen rato por las autopistas del ordenador cotilleando documentos y programas mientras en el entorno Gilbert canta “Alone again”.
Algún día, cuando sea mayor, recordará su vida como un conjunto de anécdotas sin gracia ni chiste. Hoy sucumbe: de los tréboles que han caído entre sus manos ninguno tiene cuatro hojas.
../..”No vale el grito, no la culpa ajena,
vale el otoño, vale el lento
declinar de las hojas,..”.../..
Ángel Crespo
¡Qué extraño! Se he levantado de la silla y ha comenzado a dar pasos irregulares por la habitación. Las manos en la cintura (no, no es la antigua canción de Adamo), el poco pelo desordenado y un repetir un estribillo a la luz del flexo, que empalidece los neuróticos rasgos, mientras echa un vistazo a la rendija de la contraventana. Se vuelve a sentar y escribe, escribe, escribe…Cree reconocer a Andy Williams cantando “A summer place” (todo es muy retro). Sí, eso es...un lugar de verano, una pequeña parcela donde nadie importune el sabor de sus pensamientos, la playa más escondida donde construir sus castillos de arena hechos a paletadas de ilusión, lejos de las olas que los disuelvan como azucarillos en las tazas de te de las hadas caprichosas. Sí, eso es…la cabaña más lujosa que asemejase a Versalles, el destino más dichoso, la buenaventura más placentera, el pedacito de eco de aquellas palabras, un tatuaje en el corazón y un piercing en el pensamiento. Eso, eso es….
jueves, septiembre 17, 2009
Presente.
Comienza un nuevo curso. Estreno de uniformes, libros inmaculados, mochilas vírgenes y nuevas inquietudes literarias para todos esos escolares que visitamos los distintos actos de novedades y reencuentros culturales.
Mañana viernes día 18, por ejemplo, Vitruvio levanta el telón con la presentación del primer libro de Isabel Delgado Rodríguez (Pentagramas de agua) a las 20,00 horas en La Casa del Libro (c/ Fuencarral nº119. Será presentado por Maximiano Revilla y Pablo Méndez.
Una excelente ocasión para volver a ver caras amigas, disfrutar de la poesía y tomar unas cervezas, como hemos hecho otras tantas veces.
Algo más lejana queda la presentación de Más allá de la llanura, el último libro de mi amigo Pedro Antonio González Moreno, cuya puesta de largo será en su localidad natal, Calzada de Calatrava, y que también será mañana día 18. Un precioso cuaderno de viaje a través de La Mancha es la carta de presentación de Pedro Antonio González, en este libro editado por la Biblioteca de Autores Manchegos, cuya lectura es recomendable para esos momentos tranquilos e interiores.
¡Bienvenido el curso!
Comienza un nuevo curso. Estreno de uniformes, libros inmaculados, mochilas vírgenes y nuevas inquietudes literarias para todos esos escolares que visitamos los distintos actos de novedades y reencuentros culturales.
Mañana viernes día 18, por ejemplo, Vitruvio levanta el telón con la presentación del primer libro de Isabel Delgado Rodríguez (Pentagramas de agua) a las 20,00 horas en La Casa del Libro (c/ Fuencarral nº119. Será presentado por Maximiano Revilla y Pablo Méndez.
Una excelente ocasión para volver a ver caras amigas, disfrutar de la poesía y tomar unas cervezas, como hemos hecho otras tantas veces.
Algo más lejana queda la presentación de Más allá de la llanura, el último libro de mi amigo Pedro Antonio González Moreno, cuya puesta de largo será en su localidad natal, Calzada de Calatrava, y que también será mañana día 18. Un precioso cuaderno de viaje a través de La Mancha es la carta de presentación de Pedro Antonio González, en este libro editado por la Biblioteca de Autores Manchegos, cuya lectura es recomendable para esos momentos tranquilos e interiores.
¡Bienvenido el curso!
lunes, septiembre 14, 2009
Pasado.
Esta inactividad deportiva promete oxidar sus dislocadas articulaciones (ya va siendo uno un poco mayor para tanto partido de fútbol y las ágiles estiradas conllevan unos simpáticos guantazos sobre el suelo) Se necesita algo de acción como, por ejemplo, insultar a algún jefecillo en su fea cara, intentar adelantar al expreso de las nueve o declarar la guerra a la jauría de mafiosos que pueblan La Celsa.
Entre la miríada de luces que deslumbran sus ojos y la música estridente que tapona sus oídos apoya sus brazos sobre el mostrador y pide al camarero una gran raya de vida para esnifarla con la desesperación de una última voluntad. Una raya gris, como el título de esa novela que sus manos nunca escribirán.
Pero decía ayer…no sabe: ayer ha sido hace un montón de días. O no ha sido nunca y se tiene que abstener de repetir todo lo que dijo ayer, todo lo que dijo nunca. Se abstiene de repetirlo, más que nada, por que no vale para solucionar ninguna ecuación de múltiples incógnitas, porque el movimiento se demuestra andando (¿dijo amando?) y las acciones se quedan clavadas en los arcenes de los caros peajes.
¡Cara moneda es la que no vale para comprar la necesidad perentoria del dormido! No hay/hubo/habrá regalos intrascendentes para guardar en el bolsillo del pantalón vaquero o en los canales auditivos -Venecia de la anatomía- rebosantes del siempre igual
La vida le despacha cuarto y mitad de algo que necesitaría por kilos y él, como buena Maruja, va al mercado diariamente con su cartilla de racionamiento para jugar al estraperlo y comerse, de un pequeño bocado, un trocito de sugestión que no sabe qué es, pero que tiene buen sabor. Se he hecho un gourmet de los instantes.
../..”La miré. Nada. La miré de nuevo,
y nada, y nada. Alrededor, la tarde.”
Carlos Sahagún
Esta inactividad promete. Esta quieta etapa de su tiempo lobotomiza el pedacito de sentimiento que se pueda generar en el hemisferio de los sueños. El sol, amante latino inquieto, cubre los tejados de los viejos edificios del centro de la capital intentando poseer hasta el mínimo resquicio de los ladrillos.
En el cielo, un trapecista imaginario le saca la lengua.
../..”Yo bien quisiera
hablar con voz más pura de la luna y las flores,
o descifrar en versos mágicos
el color de los ojos de la mujer que amo.”.../..
Eugenio de Nora
Esta inactividad deportiva promete oxidar sus dislocadas articulaciones (ya va siendo uno un poco mayor para tanto partido de fútbol y las ágiles estiradas conllevan unos simpáticos guantazos sobre el suelo) Se necesita algo de acción como, por ejemplo, insultar a algún jefecillo en su fea cara, intentar adelantar al expreso de las nueve o declarar la guerra a la jauría de mafiosos que pueblan La Celsa.
Entre la miríada de luces que deslumbran sus ojos y la música estridente que tapona sus oídos apoya sus brazos sobre el mostrador y pide al camarero una gran raya de vida para esnifarla con la desesperación de una última voluntad. Una raya gris, como el título de esa novela que sus manos nunca escribirán.
Pero decía ayer…no sabe: ayer ha sido hace un montón de días. O no ha sido nunca y se tiene que abstener de repetir todo lo que dijo ayer, todo lo que dijo nunca. Se abstiene de repetirlo, más que nada, por que no vale para solucionar ninguna ecuación de múltiples incógnitas, porque el movimiento se demuestra andando (¿dijo amando?) y las acciones se quedan clavadas en los arcenes de los caros peajes.
¡Cara moneda es la que no vale para comprar la necesidad perentoria del dormido! No hay/hubo/habrá regalos intrascendentes para guardar en el bolsillo del pantalón vaquero o en los canales auditivos -Venecia de la anatomía- rebosantes del siempre igual
La vida le despacha cuarto y mitad de algo que necesitaría por kilos y él, como buena Maruja, va al mercado diariamente con su cartilla de racionamiento para jugar al estraperlo y comerse, de un pequeño bocado, un trocito de sugestión que no sabe qué es, pero que tiene buen sabor. Se he hecho un gourmet de los instantes.
../..”La miré. Nada. La miré de nuevo,
y nada, y nada. Alrededor, la tarde.”
Carlos Sahagún
Esta inactividad promete. Esta quieta etapa de su tiempo lobotomiza el pedacito de sentimiento que se pueda generar en el hemisferio de los sueños. El sol, amante latino inquieto, cubre los tejados de los viejos edificios del centro de la capital intentando poseer hasta el mínimo resquicio de los ladrillos.
En el cielo, un trapecista imaginario le saca la lengua.
../..”Yo bien quisiera
hablar con voz más pura de la luna y las flores,
o descifrar en versos mágicos
el color de los ojos de la mujer que amo.”.../..
Eugenio de Nora
lunes, septiembre 07, 2009
Pasado.
../..”Siempre el plenilunio llueve sobre mi cabeza”. ../..
Luis Felipe Muñoz
Uno de estos días ha de hacer un serio análisis introspectivo de su persona, de sus fluctuaciones, de sus campos sesgados, de lo que le motiva a escribir, de la necesidad de sus soluciones, de la enésima enumeración, del arpa del corazón que suena como un simple susurro, de su cansancio...
Quizá se está engañando e intenta unir los pedazos de su alma con gotas de agua de lluvia utilizándolas como si fueran Loctite. Quizá su ceguera sea tan infinita, escueza tanto, que ni siquiera tanteando adivinaría la forma o la textura de los deseos envueltos en papel de indiferencia con lacito de improvisación transitoria. El tac-tac del teclado castañetea como si tuviera tiritera. Se detiene y piensa en Icaro, en su sueño de volar y en esa desesperación que debió sentir al pasar cerca del sol con sus alas de cera y, al derretirse éstas, caer al suelo como un pesado fardo. Todos quieren volar y adornan sus alas de cera con los colores de propios ánimos para desplegarlas al cielo con la jactancia de un águila gigante que muestra su poderío. El fin siempre es el mismo: una colosal caída.
../.. “y ahora me entero que el volumen de mi corazón es sólo cuatro veces pi por el radio al cuadrado. ¿O será al cubo?”.../..
Luis Felipe Muñoz
Esta noche sería una de esas típicas noches en las que se perdería en el bullicio y la solfa de diversos garitos de pésima reputación, con fauna variopinta, para llenar su joroba de alcohol y olvido. A pesar de que uno ya no es lo que era y se van perdiendo facultades, ocasionalmente es necesario desconectar el conmutador del razonamiento puro y hacer que el sinsentido viva su libre albedrío. Algún día podrá disfrutar la amnesia todas las horas del día y de la noche. Será una buena época para comenzar unas olimpiadas de evasión y de olvido, para embestir a la noche que le recibe por chicuelinas, para ver amanecer desde el coche en cualquier sitio desconocido, para ratificar que nada ocurre sin la intervención de los conjuros de los duendes, para olvidar (aunque sea durante el intervalo de la embriaguez) este claustrofóbico panorama que apuñala su espalda sin aviso.
Soledad para un derribo.
../..”Y yo sé que no puedo darles nada. Como ellos
soy un resto, una fuga,
una angustia cercada de horizontes difíciles,
un pulmón oprimido por tiránicos puños,
una estancia, vacía de divinas presencias,
cuyos muros gotean de sudor y de llanto.”.../..
Ángela Figuera
“Ella valía mucho más que yo. Yo era muy pobre, casi un mendigo, y cuando ella me besaba mis ojos permanecían muy abiertos y se llenaban de angustia: esperaban, durante cada beso, que apareciera el cobrador más inflexible, el cobrador más justiciero.”
Pedro Casariego Córdoba
../..”Siempre el plenilunio llueve sobre mi cabeza”. ../..
Luis Felipe Muñoz
Uno de estos días ha de hacer un serio análisis introspectivo de su persona, de sus fluctuaciones, de sus campos sesgados, de lo que le motiva a escribir, de la necesidad de sus soluciones, de la enésima enumeración, del arpa del corazón que suena como un simple susurro, de su cansancio...
Quizá se está engañando e intenta unir los pedazos de su alma con gotas de agua de lluvia utilizándolas como si fueran Loctite. Quizá su ceguera sea tan infinita, escueza tanto, que ni siquiera tanteando adivinaría la forma o la textura de los deseos envueltos en papel de indiferencia con lacito de improvisación transitoria. El tac-tac del teclado castañetea como si tuviera tiritera. Se detiene y piensa en Icaro, en su sueño de volar y en esa desesperación que debió sentir al pasar cerca del sol con sus alas de cera y, al derretirse éstas, caer al suelo como un pesado fardo. Todos quieren volar y adornan sus alas de cera con los colores de propios ánimos para desplegarlas al cielo con la jactancia de un águila gigante que muestra su poderío. El fin siempre es el mismo: una colosal caída.
../.. “y ahora me entero que el volumen de mi corazón es sólo cuatro veces pi por el radio al cuadrado. ¿O será al cubo?”.../..
Luis Felipe Muñoz
Esta noche sería una de esas típicas noches en las que se perdería en el bullicio y la solfa de diversos garitos de pésima reputación, con fauna variopinta, para llenar su joroba de alcohol y olvido. A pesar de que uno ya no es lo que era y se van perdiendo facultades, ocasionalmente es necesario desconectar el conmutador del razonamiento puro y hacer que el sinsentido viva su libre albedrío. Algún día podrá disfrutar la amnesia todas las horas del día y de la noche. Será una buena época para comenzar unas olimpiadas de evasión y de olvido, para embestir a la noche que le recibe por chicuelinas, para ver amanecer desde el coche en cualquier sitio desconocido, para ratificar que nada ocurre sin la intervención de los conjuros de los duendes, para olvidar (aunque sea durante el intervalo de la embriaguez) este claustrofóbico panorama que apuñala su espalda sin aviso.
Soledad para un derribo.
../..”Y yo sé que no puedo darles nada. Como ellos
soy un resto, una fuga,
una angustia cercada de horizontes difíciles,
un pulmón oprimido por tiránicos puños,
una estancia, vacía de divinas presencias,
cuyos muros gotean de sudor y de llanto.”.../..
Ángela Figuera
“Ella valía mucho más que yo. Yo era muy pobre, casi un mendigo, y cuando ella me besaba mis ojos permanecían muy abiertos y se llenaban de angustia: esperaban, durante cada beso, que apareciera el cobrador más inflexible, el cobrador más justiciero.”
Pedro Casariego Córdoba
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