FOTOGRAFÍA
Me estás robando el alma mientras me haces la foto
y con cada disparo fabricas un cadáver.
¿Dónde estará mi tiempo
y mi respiración y la constancia
con que miro las cosas si miro a un asesino?
Posar para una foto es simular la vida
y la casualidad.
Quien esté en ese papel no seré yo
sino mi fingimiento y tu versión de los hechos.
Tú eres bueno en tu oficio.
Yo engaño al Cíclope y me llamo Nadie.
De El fin de semana perdido (DVD Ediciones, 2009)
domingo, mayo 06, 2012
martes, abril 24, 2012
Letras propias: Amor de alquiler
Amor de alquiler
Dejarse ir permutando
tu
inquebrantable designio.
Sonreír.
Evanescerse
como un nudo
de sílabas
desglosándose
en acertijos.
Disfrutar
de tu cuerpo transparente
con promesas irrenunciables.
Ser
un amante barato y clandestino.
De Rastros perdidos
martes, abril 17, 2012
Grandes letras ajenas. Francisco Brines
LA DIMISIÓN DEL TESTIGO
Y cómo he madurado. Bajo esta luz ya muerta
soy el otoño. Hay una luz, que es frío,
negra, negro.
Aguardaban mis ojos aquí que el cielo fuera brasa
y siempre aparecían los astros, puros, vivos,
en el mismo lugar (y antes que el hombre fuera
y que fuese la flor y el ave),
con la exacta hermosura de lo eterno nacido.
Nada importaba entonces pasar.
La luz permanecía y era eterna.
La juventud del mundo, su gozoso latido,
daba en sí testimonio de mi vida.
¿Quién podría apagar las llamas de mis ojos?
Destellaba el vivir,
y yo testimoniaba la existencia.
Ahora miro ese cielo
y veo que su luz también ha envejecido.
Los astros no eran jovenes. Ni eternos.
Y no he testificado, con mi vivir,
ninguna permanencia.
El espíritu negro me dará su cobijo,
y el espíritu blanco, naciendo de él, conocerá la esencia de la
Luz,
su Inexistencia.
De La última costa (1995)
Y cómo he madurado. Bajo esta luz ya muerta
soy el otoño. Hay una luz, que es frío,
negra, negro.
Aguardaban mis ojos aquí que el cielo fuera brasa
y siempre aparecían los astros, puros, vivos,
en el mismo lugar (y antes que el hombre fuera
y que fuese la flor y el ave),
con la exacta hermosura de lo eterno nacido.
Nada importaba entonces pasar.
La luz permanecía y era eterna.
La juventud del mundo, su gozoso latido,
daba en sí testimonio de mi vida.
¿Quién podría apagar las llamas de mis ojos?
Destellaba el vivir,
y yo testimoniaba la existencia.
Ahora miro ese cielo
y veo que su luz también ha envejecido.
Los astros no eran jovenes. Ni eternos.
Y no he testificado, con mi vivir,
ninguna permanencia.
El espíritu negro me dará su cobijo,
y el espíritu blanco, naciendo de él, conocerá la esencia de la
Luz,
su Inexistencia.
De La última costa (1995)
lunes, abril 09, 2012
Grandes letras ajenas: Rafael Espejo
AMOUR FOU
Apaguemos la vela y en silencio
hagamos el amor palpando sombras.
Que crujan de placer nuestros desnudos.
Que las ondas de aliento entrecortado
te rosen el fulgor de los pezones.
Bebamos de esta miel la noche toda.
Luego me marcharé sin despertarte:
me dejaré ningún beso dormido
sobre tus labios blandos y entreabiertos.
Y olvidaré las calles que desande,
por si vuelve a surgirnos la ocasión
de querernos como desconocidos.
Rafael Espejo, El vino de los amantes
Apaguemos la vela y en silencio
hagamos el amor palpando sombras.
Que crujan de placer nuestros desnudos.
Que las ondas de aliento entrecortado
te rosen el fulgor de los pezones.
Bebamos de esta miel la noche toda.
Luego me marcharé sin despertarte:
me dejaré ningún beso dormido
sobre tus labios blandos y entreabiertos.
Y olvidaré las calles que desande,
por si vuelve a surgirnos la ocasión
de querernos como desconocidos.
Rafael Espejo, El vino de los amantes
lunes, abril 02, 2012
Improvisaciones en un diario
Pasado.
Un breve respiro.
Un instante retardado para sujetar la brida inquieta que marca las mejillas.
Un fuego herido por granizo.
Un dolor ajado que viaje desde una esquina al límite de lo impertinente.
Un reposo.
El vacío bisiesto del calendario.
Los días sin susurros.
Los labios mordisqueados y las muelas rotas.
Las citas aceptadas en verde, los cafés numerados, las órdenes absurdas, los números imposibles, la huelga de pulgares, la pata rota de la cama antes de llegar a meta, el sol en un jardín burgués (¿qué fue de la lucha?), las noticias repetidas, las nuevas voces, el ego miserable que ansía la fama, los sacerdotes del presente y sus discípulos del futuro, la nausea de lo escrito, el dolor de lo versado...
Tantos compañeros en el destierro!!
(“Lo demás, lo que verdaderamente importa, usted lo sabe: amo más que nunca la poesía como creación extrema del hombre, me siento como siempre un aprendiz, sé que he escrito algo relativamente diferente, no me interesan el éxito literario ni la fortuna ni tampoco la farándula "socio-literaria", busco lo abierto”.
Extracto de una carta de Roberto Juarroz a W.S. Merwin, traductor de su obra al inglés. Incluida como epílogo a Décimocuarta Poesía Vertical. Fragmentos Verticales, Emecé, Buenos Aires, 1997.)
Un breve respiro.
Un instante retardado para sujetar la brida inquieta que marca las mejillas.
Un fuego herido por granizo.
Un dolor ajado que viaje desde una esquina al límite de lo impertinente.
Un reposo.
El vacío bisiesto del calendario.
Los días sin susurros.
Los labios mordisqueados y las muelas rotas.
Las citas aceptadas en verde, los cafés numerados, las órdenes absurdas, los números imposibles, la huelga de pulgares, la pata rota de la cama antes de llegar a meta, el sol en un jardín burgués (¿qué fue de la lucha?), las noticias repetidas, las nuevas voces, el ego miserable que ansía la fama, los sacerdotes del presente y sus discípulos del futuro, la nausea de lo escrito, el dolor de lo versado...
Tantos compañeros en el destierro!!
(“Lo demás, lo que verdaderamente importa, usted lo sabe: amo más que nunca la poesía como creación extrema del hombre, me siento como siempre un aprendiz, sé que he escrito algo relativamente diferente, no me interesan el éxito literario ni la fortuna ni tampoco la farándula "socio-literaria", busco lo abierto”.
Extracto de una carta de Roberto Juarroz a W.S. Merwin, traductor de su obra al inglés. Incluida como epílogo a Décimocuarta Poesía Vertical. Fragmentos Verticales, Emecé, Buenos Aires, 1997.)
martes, marzo 20, 2012
Improvisaciones en un diario
Pasado.
Él piensa que nos acostumbramos a las presencias, a los guiños rutinarios, a las imágenes lentas de nuestros actos, a la melancolía inconclusa de las voces que amamos, a su olor y su desaire, a los cuartos de las horas y a los otros donde lloramos.
Cree, firmemente, que nos acostumbramos a los amigos, al recuerdo incandescente de la niñez y sus veranos, a la bonhomía de la desesperación descalza, al desierto y su sed de almas, al descubrimiento que alguien hace del buen cinismo.
Y sólo dejamos esa costumbre, dice, cuando la vieja del reflejo oscuro reclama algo.
Entonces es cuando hacemos poesía de lo pasado, elegía de la ausencia, canto de los rescoldos, trazos de lo invisible.
Porque la muerte prende todo y da nada. Si la sigues, algo tuyo acuna bajo el brazo en el último robo. Si la vives, algún jirón de la pena mostrará como conquistado escapulario, como trofeo irredento de su sinsentido.
En el día primero del resto de los días.
Cuando todo sea recuerdo.
La angustia es esa nada
que de pronto florece
en la oquedad.
Chantal Maillard de Hilos
Él piensa que nos acostumbramos a las presencias, a los guiños rutinarios, a las imágenes lentas de nuestros actos, a la melancolía inconclusa de las voces que amamos, a su olor y su desaire, a los cuartos de las horas y a los otros donde lloramos.
Cree, firmemente, que nos acostumbramos a los amigos, al recuerdo incandescente de la niñez y sus veranos, a la bonhomía de la desesperación descalza, al desierto y su sed de almas, al descubrimiento que alguien hace del buen cinismo.
Y sólo dejamos esa costumbre, dice, cuando la vieja del reflejo oscuro reclama algo.
Entonces es cuando hacemos poesía de lo pasado, elegía de la ausencia, canto de los rescoldos, trazos de lo invisible.
Porque la muerte prende todo y da nada. Si la sigues, algo tuyo acuna bajo el brazo en el último robo. Si la vives, algún jirón de la pena mostrará como conquistado escapulario, como trofeo irredento de su sinsentido.
En el día primero del resto de los días.
Cuando todo sea recuerdo.
La angustia es esa nada
que de pronto florece
en la oquedad.
Chantal Maillard de Hilos
domingo, marzo 11, 2012
Grandes letras ajenas: Francisco Caro
FUGAZ LA URBE
En la débil mañana,
justo al momento
de atravesar la calle
ha mirado a la gente,
el hambre de los pasos
con que adelantan
el arroyo aliviado,
melancólico y turbio,
de los escaparates
ocupando la acera,
ha sentido el rumor
de las cervecerías
la cotidianeidad
indulgente y hermosa
de Madrid violento.
Sabe que todo, todo,
permanece en su sitio.
Él es la ausencia.
De Paisaje (en tercera persona)
En la débil mañana,
justo al momento
de atravesar la calle
ha mirado a la gente,
el hambre de los pasos
con que adelantan
el arroyo aliviado,
melancólico y turbio,
de los escaparates
ocupando la acera,
ha sentido el rumor
de las cervecerías
la cotidianeidad
indulgente y hermosa
de Madrid violento.
Sabe que todo, todo,
permanece en su sitio.
Él es la ausencia.
De Paisaje (en tercera persona)
domingo, marzo 04, 2012
Improvisaciones en un diario
Pasado.
El viento ha llevado las palabras entre las rendijas de los dedos. Desaparece como arena infantil sin castillos derruídos, sin agua cimentada, sin horizonte.
Alguien escribe acerca del solipsismo y del parnasianismo. La última copa certifica los conceptos y algo más. Alguien certifica la escritura detrás de las copas, por encima de las sábanas, cabalgando el unicornio de la dualidad unitaria (dos que fueron uno, diría más tarde)
Marlowe no existe. Ni su materia de la que estaban hechos los sueños. Pero esos instantes retumban en la soledad de la madrugada de esta ciudad vacía donde todos duermen y pocos sueñan, en las copas de los árboles que vigilan los cementerios cercanos, en los aleros sin gárgolas y en los nidos sin pájaros.
Al final de la recta, el recuerdo de una voz y un gemido.
Después, la negrura del presente y un nuevo piercing en la sístole inmediata.
El viento ha llevado las palabras entre las rendijas de los dedos. Desaparece como arena infantil sin castillos derruídos, sin agua cimentada, sin horizonte.
Alguien escribe acerca del solipsismo y del parnasianismo. La última copa certifica los conceptos y algo más. Alguien certifica la escritura detrás de las copas, por encima de las sábanas, cabalgando el unicornio de la dualidad unitaria (dos que fueron uno, diría más tarde)
Marlowe no existe. Ni su materia de la que estaban hechos los sueños. Pero esos instantes retumban en la soledad de la madrugada de esta ciudad vacía donde todos duermen y pocos sueñan, en las copas de los árboles que vigilan los cementerios cercanos, en los aleros sin gárgolas y en los nidos sin pájaros.
Al final de la recta, el recuerdo de una voz y un gemido.
Después, la negrura del presente y un nuevo piercing en la sístole inmediata.
martes, febrero 28, 2012
Letras propias / Epigrama sin malicia
EPIGRAMA
SIN MALICIA
Ahora que tengo cinco
minutos para pensar
- qué molesto es
tomar decisiones –
voy a apartarme de mí
para no contaminarte.
De Rastros perdidos
lunes, febrero 20, 2012
Improvisaciones en un diario
Pasado.
Otra maldita tarde lluviosa. Sea la hora que sea y se prevea
lo que se prevea, el dios climatológico juega a los bolos con las nubes, y los
truenos prologan la cortina de agua que le hace asemejarse a un garbanzo
dispuesto para un cocido madrileño. Montado en su motocicleta el aguacero es el
riachuelo de los monótonos días que fluyen sin prisa por las acequias de su
existencia.
La
imaginaria radio de la moto emite algo de Aute. Apunta la vista a la calzada,
con las rayas del asfalto emitiendo unos signos en morse -SOS, SOS,SOS- reclamando ayuda a los barcos de ruedas más
cercanos. Son cerca de las diez de la noche (¡todos los días son las diez de la
noche!) y Gene Kelly sería feliz bajo este cielo oscuro que vomita la bilis del
empacho: “I´m singing in the rain….”
La vida...es acordarse de un despertar
triste en un tren, al alba: haber visto
fuera la incierta luz: haber sentido
en el cuerpo cansado la melancolía
áspera y virgen del aire punzante. ../..
Sandro Penna
lunes, febrero 06, 2012
Letras propias / Fundido en negro
Presente
Fundido en negro
No dejes que me marche esta noche
mientras lo remoto espera en el horizonte
con la venganza de sus agujas sobre el paraíso.
Deja que la inconsciencia dilate los reflejos,
que la tersura esclavizada imponga sus estrellas
y que las sombras firmes se afanen en lo fugitivo.
No habrá más recuerdo que el regreso,
las palabras del ocio, las apariencias
de las voces reclinadas, los arrepentimientos
invisibles de las conversaciones irónicas.
Deja que sea el intruso ciegamente
silencioso, el amante propuesto
que no perturba las entrañas ni aúlla
en los arrebatos majestuosos
de estas secuencias de vida perdidas.
Entonces seré el cuerpo del instinto,
el fotograma carente de trama,
la queja congelada de un pecado.
Un guión bajo la hierba y la muerte
arrojado sobre un estercolero
de amor, sobre una sombra en blanco y negro.
De Cuadros sin colgar
Fundido en negro
No dejes que me marche esta noche
mientras lo remoto espera en el horizonte
con la venganza de sus agujas sobre el paraíso.
Deja que la inconsciencia dilate los reflejos,
que la tersura esclavizada imponga sus estrellas
y que las sombras firmes se afanen en lo fugitivo.
No habrá más recuerdo que el regreso,
las palabras del ocio, las apariencias
de las voces reclinadas, los arrepentimientos
invisibles de las conversaciones irónicas.
Deja que sea el intruso ciegamente
silencioso, el amante propuesto
que no perturba las entrañas ni aúlla
en los arrebatos majestuosos
de estas secuencias de vida perdidas.
Entonces seré el cuerpo del instinto,
el fotograma carente de trama,
la queja congelada de un pecado.
Un guión bajo la hierba y la muerte
arrojado sobre un estercolero
de amor, sobre una sombra en blanco y negro.
De Cuadros sin colgar
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