domingo, febrero 15, 2015
Letras ajenas: Rafael Soler
YA TE DIVISA EL OLVIDO
Nunca fui arena escote daga y ahora lo lamento
día menos y sin ventura te escucho deambular
entre las cosas que amé y nunca fueron mías
quisiera recibirte legítimo y altivo
en este instante breve que ahora me dedicas y aborrezco
veo en tus labios la pasión
que otros disfrutaron en mi nombre
y ese extraño afán que siempre me entretuvo
entre un hilo y el siguiente descuidando la vida
nunca fui espuela verso
abrazo cordial de los amigos íntimos
y ahora quisiera enderezarme
tener la frase justa entre los dientes
cuando te veo entrar y rodearme para sellarlo todo.
De Maneras de volver (Vitruvio 2009)
domingo, febrero 01, 2015
Letras ajenas: Luis Eduardo Aute
VOLVER AL AGUA
Y después
de los fuegos ahogados
por las matemáticas del espejo,
las liturgias del desorden
y otros templos
de mundos, demonios y carne,
cuando ya el crepúsculo
es oro que baña los restos heróicos
de naufragios por venir
y la noche de hielo se presiente próxima,
me apresura la inaplazable sed
de volver al agua,
al origen mismo donde se fraguara
el hierro de la vida,
con la irreductible intención de revivir
desde las húmedas pavesas de lo vivido,
tiernos incendios de olas
en tus sueños,
y en los míos,
feroces océanos de luz
entre humos de espumas olvidadas,
con el soplo apenas
de mi latido
más ávido de ti.
Pero antes,
tendré que quemar con lágrimas
todas las fotografías.
De Volver al agua (Poesía completa), La pereza ediciones.
jueves, enero 08, 2015
Letras propias: Correspondencia ordinaria 4
Fotografía: E, Vecino
Apurar la noche como se apuran los últimos vasos,
como se apuran las tildes o los motivos de un texto.
como se apuran las tildes o los motivos de un texto.
En el laberinto de las calles donde se es Teseo.
En los semáforos que ríen ante los pasos cuando iluminan las huellas
del transporte ridículo hacia el destino.
Escuchar la lluvia.
El cristal que se cuartea en fragmentos milimétricamente olvidados.
Buscar de dónde sale la sangre escupida: el alma no tiene arterias
y no hay recuerdo de dolor alguno para sangrar.
Buscar en los rostros apartados que no omiten ni mienten: ¿quién
pone sonido
en los labios, en los silencios prolongados, para dejar puertas
abiertas al retorno del eco?
Tampoco omiten las miradas desconocidas que inducen a crear distancia,
perspectivas en la tentación.
Que parecen decir, decir, decir…sin que se escuche.
Y nombran rey de copas sin reina alguna.
Sólo es tiempo.
Tiempo y cañamones para alimentarse como un pájaro quebrado.
El cristal se cuartea como el alma cuando la omisión es un ahogo
sanguinolento,
mientras el tiempo se acaba y la luz difumina las siluetas.
mientras el tiempo se acaba y la luz difumina las siluetas.
Apurar y escribir la noche en perspectiva hasta el límite de lo imposible.
Hasta ese momento en donde la aurora anuncia el punto y aparte,
en el laberinto de las calles que suenan a canciones,
en los áticos, en las huellas y en la exclusión repetida,
en los portazos que no retumban o en los abrazos que no se reciben..
Apurar hasta hacerlo.
Demostrar que, escribiendo en la ebriedad, tal vez sirva para algo
buscar,
apurar,
vivir.lunes, diciembre 29, 2014
Letras propias: Correspondencia ordinaria (3)
Fotografía: Soledad Nieto
Ocupar el espacio donde no habita la luz,
en el eje de lo callado y la despedida,
donde el oxígeno quema el tabaco.
Pisar lo que ya no conduce a lo referente,
al hecho motor, a la inercia del vuelo
partido en dos por el horizonte.
Sólo el acto convive con la variable:
incógnita de futuro hecho olvido
por la llama que no quiso prender.
Arder donde sólo arden las fotografías
diluidas entre nubes, alcohol, desconsuelo
y un cuídate
agonizando en la percepción.
Ocupar con o sin lo nunca mismo
para recitar el dolor en aquelarre
pensando porqué los sueños nunca se
cumplen.
viernes, diciembre 19, 2014
Letras propias: Un tiempo de adiós
Según
la teoría
todo
el recuerdo debe tender al olvido.
Pero
esta excepción que me ahoga
no
fluye al sitio deseado
y
se embalsa, remansándose,
en
el valle de mis momentos.
Un
gesto, una esquina, un olor,
una
silueta, una tortuga de miga de pan…
Según
mi teoría
mi
intento de olvido tiende al recuerdo.
De Un tiempo de adiós (Vitruvio 2008)
martes, diciembre 09, 2014
Letras propias: Correspondencia ordinaria 2
Un
junio cualquiera
vino
a hurgar en mi basura.
Un
carro.
Un
gancho.
Un
exceso de carencias y unas manos heridas
rebuscando
entre despojos.
Se
llevó todo lo útil que desprecié:
la
lata del corazón,
los
cristales rotos de las ilusiones,
el
llanto arrojado,
los
labios tiznados por tantos carmines,
la
calva de los cincuenta,
la
lengua insensible y la imaginación anestesiada,
la
poca dignidad,
los
pedazos de los poemas
y
el vacío de la matriz de donde surgí.
Cosas
de poco uso.
Ahora,
por
si regresa,
he
vuelto a llenar el cubo de restos
tan
inútiles que no se pueden ni enumerar:
disculpas
perecederas,
Y
espero, escondido detrás de la cortina,
al
momento en el que aparezca,
cargue
el carro,
de
media vuelta y se marche
con
el gancho sobre su hombro.
Como
si fuera una guadaña asesina
desde
la que cuelgan el resto
de
los sueños
que
tiré en el cubo de mi basura.miércoles, diciembre 03, 2014
Letras propias: Correspondencia ordinaria 1
1
No he hecho nada para perder
esa breve parcela de tu pensamiento.
He nacido lejos.
He jugado entre sonrisas.
He culpado al polvo de mis sollozos.
He bebido.
Con un poeta de ingeniería canté.
He vivido.
Nada.
Cuando he asomado mis ojos a tu abismo
las puntas de tus olas salpicaron mi rostro.
He encallado mi carne
en tus retornos.
He ofrecido las gotas de mi piel rajada
a la copa de tus profundidades.
He añorado tu mortecino ritmo.
He flotado sobre tí.
Puede que haya mentido sobre tu grandeza,
menospreciando tu mano de muerte
mientras hacías zozobrar almas y lluvias.
He paseado poco por el horizonte de tu fin.
Nunca acaricié un cuerpo en tu presencia.
Pensándote, la distancia del recuerdo es
ese primer fotograma dormido
que ninguna sala estrenó.
No hice nada para estar cerca de tí.
Desde la impotencia he visto caer los días
como si fueran gaviotas de tu cielo.
No he hecho nada más que imaginarte.
Aquí, en el centro de mi presencia,
sueño lo irreal de tu sueño
mientras vivo culpando al polvo de mis sollozos.
Te siento llamar a mi puerta
cuando tu agua viajera empapa
las ropas que me visten.
Miércoles, once de enero.
Una hora menos en Canarias.
jueves, octubre 23, 2014
Letras propias: Cuaderno de conclusiones (y 20)
Y olvidaré las calles que desande
por
si vuelve a surgirnos la ocasión
de
querernos como desconocidos.
Rafael
Espejo
Ver abrirse
las palabras por última vez.
Como cada noche.
Interpretar el
significado de los amaneceres,
en las
respuestas adormiladas del príncipe destronado
que aún
reina en la penumbra.
En la
lejanía, silencio.
Ver abrirse
las palabras cerrando resquicios,
entornando párpados.
La madrugada
es un animal rutinario que espera,
alimentado por
la costumbre.
No tomes atajos, dijeron.
En la
lejanía, el desencanto
cabalgando hacia
la llama,
la vida sin
avanzar,
el suspiro
hacia lo perdido,
la conclusión
anunciada.
jueves, octubre 16, 2014
Letras propias: Cuaderno de conclusiones (19)
Repíteme tu
nombre.
Entonces
soñaré secuencias
alimentando
mi descanso,
imaginando
lo que no es.
Pregúntate
en el ángulo
del misterio más latente,
dónde tus
actos se hacen vulnerables,
qué
respuestas esperas a tantos mensajes enviados.
Apenas acabe
el día
seguirás
siendo un intento,
un instante
de marejada
que ahogará
mi inconsciencia muda
mientras
observo cómo no estoy
en las horas
de las contestaciones.
Repíteme tu
nombre en la lluvia,
en el
extraño vientre de la lentitud
donde
descansa el roce de un lamento
y el
consuelo íntimo de la vigilia.
Pregúntate
si el temblor de tu sombra
sobrevive al
desvanecimiento de sus palabras
encendidas,
a la desazón del no saber,
al
ofrecimiento de lo ignorado.
Jamás así
serás sombra silenciosa.
Acaso
soledad transparente en la superficie
del perfume
que azota el despertar
de otra mi
noche desazogada,
huésped
olvidado de los ojos de arena,
aliento de
astros moribundos.
Repíteme tu
nombre.
Dime qué
dices para no decirlo,
qué dice
para no escucharlo,
cómo
arrancar mis ojos para no ver
un fantasma
más
al que no se
puede dar alcance.sábado, septiembre 27, 2014
Letras propias: Cuaderno de conclusiones (18)
Paseo.
Un hombre ebrio pasa llorando.
Junto a él soy un breve lapso entre las turbulencias.
Quedo callado, casi muerto, mientras las hojas se suicidan en el precipicio del otoño.
Soy sombra y observo y pregunto y quedo aprisionado en mí,
Trepano los pensamientos calados.
Abrazo un poema que habla en segunda persona.
A la segunda persona el primer pensamiento, la primera palabra dictada, el oxímoron imposible, la concatenación onírica sin pausas:
Sube las persianas.
Que entre luz.
El motivo exacto por el que moverías
tu vida.
No dejes que siga viviendo el pasado
que cuelga de tus noches en frases perchas,
que viste de igual modo aunque cambien las estaciones.
No dejes secarse las flores.
Aunque sus pétalos caigan sin gritar
y adornen, por última vez, el suelo que pisamos.
Paseo.
Un hombre ebrio pasó llorando.
Hay que aprender a echar de menos.
Que el olvido ocupe la memoria.
Que cuatro letras no quemen el corazón al leerlas en la pantalla.
Abrazo un poema que habla.
En segunda persona.
martes, septiembre 16, 2014
Letras ajenas: Pedro Antonio González Moreno
EL CERCO
Ahora que la noche
tiene ese aroma de la fruta
madura y llueve, ven
aquí. Sin prisa; deja
que el agua y la luz discurran
ya sin nosotros; ven, acércate
a este fuego. Las llamas
arden para los dos. No importa
que no haya velas encendidas.
Basta con avivar
de cuando en cuando los rescoldos. Echa
algún recuerdo (la memoria arde
como las ramas secas
de un nido); dale al fuego
todo lo que te pida, todo
lo que no sea posible
retener en los labios. Será larga
la noche, sin embargo
será más largo aún
el sueño. Ya no importa
salir al mundo, porque al otro lado
de estos cristales, puede
que el mundo ya haya sido borrado por la lluvia.
Sólo es preciso alimentar la lumbre
con más recuerdos, con
más mapas de ciudades e islas que habrán sido
también borradas por el agua. Sólo
procura que este fuego no se apague.
Haz un ramo de luz con esas llamas
para hacer frente al sueño o a la noche.
Antes de que la muerte
nos ponga cerco, llena
las copas. Nadie sabe
cuándo amanecerá. Sólo sabemos
que queda fuego para compartirlo.
Ahora que este oficio,
el de vivir sin más, se nos acaba
es el momento de avivar la hoguera.
Ahora que el invierno
se adueña poco a poco de las cosas.
Ahora que está todo
dispuesto y como a punto de soñarse.
Ahora que ya conozco tu nombre
y sé que nunca
tendrá un nombre más bello la derrota.
De Anaqueles sin dueño (Ed. Hiperión)
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